miércoles, 29 de febrero de 2012

Celebramos el cumpleaños de las cintas de cassette.


De aniversario estamos este año 2012. Celebramos el 50º aniversario del nacimiento de las cintas de cassette. ¿Quién no ha tenido una en sus manos? La gente más joven la habrán tenido en sus manos y se habrán preguntado: "Y esto, ¿cómo se usa? En la Play3 no cabe..."

Lo cierto es que pienso en una cinta de cassette y se me vienen varios recuerdos a mi cabeza, así como varios títulos de cintas que he tenido en mi casa de pequeña y que habré escuchado cientos de veces. Algunas más que otras, desde luego.

Sin ir más lejos, he tenido (y creo que sigo guardándolas), cintas de Alejandro Sanz, Danza Invisible, Mecano, Queen, OMD, Sandra y CCCatch (éstas dos últimas una por una cara y la otra por la otra cara, jejej)... Sin embargo, de las que mejor recuerdo guardo son las cintas que tenía (¡originales!) de Pet Shop Boys. O bien conseguía algo de dinero para comprármelas o bien me las regalaban. Parecerá una tontería pero me encantaban estos dos ingleses, además de gustarme físicamente (sobre todo uno de ellos: Neal Tennant), me gustaban y me siguen gustando cómo cantan, las canciones... ¡Me sabía hasta las letras en inglés! Pero es que le daba la vuelta a la misma cinta así como 5 veces seguidas. En mi casa ya estaban algo hartos de escuchar siempre lo mismo.

Me quedo con algunas imágenes propias y típicas de este magnífico invento: cuando se atascaba la cinta propiamente dicha, utilizábamos el dedo meñique para desenredarla y cuando no podíamos, ahí estaba el bolígrafo BIC para meterlo con el diámetro exacto y empezar a girar hasta conseguir llegar al extremo de la cinta donde estaba liada o torcida... Una odisea pero qué buena imagen a fin de cuentas.

Pero no todas las cintas que teníamos en casa eran originales. ¡Qué va! Esas eran las menos (eran caras para nosotros). Las mejores eran aquéllas llenas de canciones grabadas de la radio, o de programas enteros, o conciertos que se retransmitían en determinadas cadenas musicales sobre todo. Tú comprabas la cinta virgen (de 60 o de 90 minutos, no veas) y cuando el locutor anunciaba la siguiente canción, ahí estabas tú, sobre aviso, con el dedo puesto sobre el REC para asegurarte de que no metían ningún anuncio de por medio ni él hablaba para interrumpir. Cosa harto difícil porque lo hacían adrede, creo yo... Jejeje.

Para terminar, me quedo con las voces que rodean a las cintas también. En mi caso, si mi hermano estaba cerca del radio cassette donde esta la cinta en cuestión y se había terminado la cara A, yo le pedía a voces: "Ignacio, ¿puedes darle la vuelta a la cinta, porfa?" Y si era la de los Pet Shop Boys, él respondía: "¿Otra vez la misma cinta? Madre mía..."

En fin, buenos recuerdos.

Felicidades a la cinta de cassette.

Douceur.

domingo, 26 de febrero de 2012

Para dos chicas especiales (para que se lo crean...)

Espero no ser muy repetitiva en cuanto al asunto de esta nueva entrada. Pido perdón si así es pero debo escribirla, es necesario hacerlo saber. Este tipo de situaciones son las que tienen que tener siempre una cabida (inexcusable) en cualquier blog, en cualquier publicación, en cualquier artículo, en cualquier anuncio... Porque es tan grande el poder de las palabras, el tono con el que se digan, la amabilidad implícita, la intención de las mismas. Y es que me han regalado uno de los mejores presentes que podían ofrecerme: un instante de felicidad inimaginable sólo a través de unas palabras. Increíble, ¿no?

No hace ni un minuto que he terminado de hablar por teléfono con otra persona especial (¡qué suerte la mía de rodearme de tantas!) que ha conseguido llenar mi corazón de serenidad, alegría, paz... Una paz tan difícil de alcanzar y tan fácil con la voz de MªCarmen, mamá de Cristina...

Permíteme que te dedique esta entrada hoy. No te he pedido permiso pero no creo que te moleste este pequeño homenaje que hoy te ofrezco de este modo mío.

He hablado contigo tantas veces como dedos tiene una mano y tienes el mágico don de embriagar el ambiente de dulzura, armonía y suavidad; cariño y voz cándida, llena a su vez de magníficos sentimientos, esos que sólo tu hija y tú sois capaces de expresar y que tanto escasean en estos momentos, como hemos comentado hace un instante.

¡Qué afortunada me siento por haberos conocido y poder hablar con vosotras! Con la madre y la hija porque pertenecéis al grupo de personas que, sin hacer ruido,pasais por esta vida dejando tal huella especial...

La vida la hace especial la gente especial como vosotras.
Con cariño
Douceur.

domingo, 12 de febrero de 2012

Llevo tiempo pensando en dedicarte esta entrada.

Llevo tiempo queriendo dedicarte esta entrada en mi blog (que sé que sigues con mucho cariño). Y llevo tiempo sin hacerlo pensando cómo escribirte esta dedicatoria porque te mereces una bonita y especial entrada por tratarse de ti. Y no quiero escribir nada al azar, no. Quiero escribir lo que siento por ti, lo que me haces sentir y lo que me haces vivir por el simple hecho de ser quien soy para ti y de ser quien eres para mí. Espero que me salga bien esta vez... Ahí va.

Llevo muchos años conociéndote y aún así, sigues sorprendiéndome por tu forma de ser. No hay día que no me saques una sonrisa desde el corazón manifestada posteriormente en mi cara, en mis labios y mis ojos. No hay un sólo día en que no piense que eres maravillosa por lo que me dices, por lo que me has enseñado, por lo que me transmites... No hay un sólo día en que no piense en ti y se me llene el alma de gozo y satisfacción por tenerte a mi lado y saberte sangre de mi sangre.

Y aunque llevo muchos años conociéndote, no dejas de alegrarme con tus ganas de vivir, a pesar de los años, a pesar de algunas dificultades. Y no dejo de aprender contigo tanto, tanto que es la mayor riqueza que he podido recibir de ti. Con tu ejemplo, me has enseñado a que no merece la pena guardar rencor ni odio a nadie aunque te hayan hecho daño porque tú mejor que nadie sabes que el rencor sólo trae más rencor y tristeza. Con tus modelos de enseñanza, he aprendido que la humildad es el valor que más peso tiene en la existencia de cualquier persona, con la que se llega más lejos en este sueño al que llamamos vida. Contigo he aprendido que el perdón es el mejor bálsamo para el alma y la paz interior que a ti siempre te han caracterizado. Esa paz interior que tú siempre albergas, mamá, la reflejas tan bonita en tu cara... Es imposible no percibirla al mirarte porque tú solo eres bondad, dulzura, amabilidad, candidez, sencillez, sensatez, inteligencia... personificadas.

Y aunque el paso de los años está presente (nadie se escapa de ellos), tu alma permanece intacta porque no ha querido dejarse seducir por los malos ambientes, las malas influencias que hubieran deteriorado tu espíritu. ¡Gracias a Dios!

Llevaba mucho tiempo queriendo dedicarte estas palabras porque aunque creo que te lo demuestro, no siempre se tiene la inspiración para decirte todo esto. Y porque además lo necesitaba, necesitaba decirte así que eres una persona especial. Para mí un ángel terrenal. Mi ángel que me apoya y me alienta y me hace reír... Yo creo que en la tierra existen ángeles cuya misión es darle un sentido mágico y hermoso a nuestras vidas, tan saturadas de miserias mundanas a menudo. Y me siento afortunada por haberme puesto a ti en mi vida. No hay mayor suerte que ser tu hija. Y sé que mis hermanos piensan igual.

Las palabras se me quedan escasas, no me sale expresarlo de otro modo. Bueno, siempre hay una palabra que ayuda. Esa palabra es GRACIAS. Gracias por haberme enseñado el lado positivo de las cosas, por hacerme ver que la vida tiene momentos difíciles que sólo sirven para enseñarte lo maravillosa que es después de haber pasado la tormenta. Gracias por hacerme valer lo que tengo, logrado con mucho esfuerzo, el mismo que tú (junto con papá) me has inculcado. Gracias por llevarme por el camino correcto, por hacerme volver a él si en alguna ocasión lo he dejado, por orientarme, aconsejarme, cuidarme, mimarme, hacerme reir cuando mis ojos sólo derramaban lágrimas, convirtiendo éstas en lágrimas dulces. No puedo pedir más.

Y, para no terminar llorando, te digo lo que te dije hace poco: "Si me preguntan qué quiero ser de mayor, responderé: una madre como la mía".

Te quiero, mami.

Cuídate. No cambies porque te necesito así.

Con cariño, Douceur (tu hija, ya sabes, jeje...).



sábado, 31 de diciembre de 2011

UN AÑO AL QUE DESPEDIR

Acaba un año, uno más (como diría Mecano) y parece que la vida sigue siendo igual que siempre. A veces tengo esa sensación pero sé a ciencia cierta que tooooodo es muy diferente. Acaba un año, uno más, lleno de momentos intensos, de alegrías que he compartido y de despedidas por encauzar mi vida hacia otros destinos y dejar en ese camino a verdaderos amigos que me han hecho descubrirme tal y como soy, compañeros y alumnos que dan sentido a mi trabajo, personas nuevas de mi entorno reciente, alumnos más pequeños de lo habitual para mí, amigos "especiales", ...

Un año para recordar el 2011, ¿por qué no? Han sido doce meses maravillosos con sus vaivenes, algunos han pasado rápido, otros algo más lentos, viajes, risas, juegos, abrazos, lágrimas, besos... Por estos y otros muchos motivos con tristeza me despido de él, pero con alegría recibo al 2012 (número par, me gustan estos números) que espero que me sonría del mismo modo que lo han hecho los 35 anteriores...

Desde este rinconcito al que tengo mucho cariño y en el que entro menos de lo que deseo, os envío un fortísimo abrazo a tod@s los que seguís mis palabras, simples, sencillas pero con las que trato siempre de transmitir todo mi amor y afecto a mis fieles lectores y, bueno, por ser hoy, a quienes lo seguís algo menos...

FELICIDAD PARA EL AÑO NUEVO Y SONRISAS POR DOQUIER.

Con cariño, Douceur.

domingo, 18 de diciembre de 2011

Cambios, sorpresas, dificultades de 2011.


Pasa veloz el tiempo. Pasan las horas, los días, las semanas, los meses... Nosotros también pasamos veloces al compás de estos momentos, al mismo tiempo y al mismo ritmo. No podemos ni debemos hacer nada para evitar el fugaz paso de la vida. Es así, nos viene dada de este modo, implacable.

Hace tres meses y un poco que miraba hacia adelante afrontando nuevos retos y nuevos horizontes en mi vida. Cambios en muchas facetas vitales que están costando como cada nuevo cambio, como cada nueva experiencia y aventura que comienza. Desánimo, vista atrás recordando lo que dejaba, momentos de desilusión, de querer abandonarme para que la suerte me guiara donde ella deseara, sin voluntad de querer acompañarla...
Pero de eso hace ya un tiempo, el suficiente como para haberme adaptado, habituado y amoldado a las nuevas circunstancias y vivencias que el destino me tenía (y me tiene) reservadas. En este tiempo de vaivenes, de momentos de diferentes colores y matices varios, siento una vez más que me siento capaz de continuar con la ilusión y energía que siempre me han acompañado de la mano y espero me la sigan cogiendo.
Quiero dedicar esta entrada (quizás la última de este precioso año que se marcha) a los compañeros/as del colegio Alemán donde estudié y pasé unos maravillosos años como así me han hecho recordar en la cena que tuvimos hace unos días. Necesito darles las gracias por esos momentos y por aquéllos otros que vivimos hace 21 años y que en este último encuentro hemos recordado tan especialmente y con tanto cariño.
Y como digo quizá sea la última entrada que escriba este 2011 que está siendo un año intenso, con momentos agradables, despedidas y bienvenidas a varios aspectos de mi vida: compañeros, alumnos, familia que ahora no veo tan a menudo (pero que guardo en mi corazón) y compañeros, alumnos, amig@s nuevos, ciudades diferentes y otra parte de mi familia que de tan cerca me acompañan ahora, estos días, estas semanas, estos meses...

Aprovecho para desearos a todos los que me seguís (gracias Bea por comentarme en la cena que me sigues y que te gusta mi blog), una FELIZ NAVIDAD y una magnífica entrada de AÑO NUEVO.
Con cariño, Douceur.

domingo, 16 de octubre de 2011

Y tú, ¿en qué nivel te encuentras?

"Yo suelo mantenerme siempre en un mismo nivel", comentaba uno de mis amigos el sábado noche, mientras compartíamos unas copas, unas músicas y un intercambio de ideas.

En un mismo nivel de emociones, se refería. Y a partir de esa confesión, los siguientes minutos los dedicamos a divagar sobre emociones y demás familias sentimentales.

Si este amigo opinaba así, otros manifestaron su necesidad de hablar y contar a alguien (que sepa escuchar, ese es otro asunto...) aquéllo que le aturdía, le inquietaba o, por el contrario, aquéllo que le mantenía en una nube continua. El hecho de experimentar buenas sensaciones también tiene cabida en una relación de amistad. No sólo están para los malos momentos los amigos.

Sin embago, no todos pensaban igual. Hay quien no suelta prenda (argumentando que no le es fácil) prefiriendo salir del apuro él solo, de modo que su estado anímico aparentemente siempre permanece igual. ¿Y para qué vas a hablar con nadie? Si los hay que no escuchan y te dan la razón a todo (volvemos a lo de antes).

Por otro lado, hubo gente que decía sentirse muy arriba para luego sentirse muy abajo. Lo que yo entiendo por personas pasionales, que disfrutan mucho cada instante bueno que les brinda la vida pero que, del mismo modo, sufren con cualquier desengaño o frustración inesperada. Sospechosamente, suelen darse más desilusiones en estas personas que viven con intensidad cada instante. Parece como si estuvieran expuestas a esas situaciones con más predisposición precisamente por ser pasionalmente vividoras.

Esta gente que se encuadraba dentro de este último caso, expresaba la necesidad a menudo de disfrutar de ese mismo nivel en la línea de las emociones. La necesidad de no andar de arriba abajo, sino de mantenerse en equilibrio, ese equilibrio emocional que parece no brillar en estos tiempos locos.

Bonita e interesante conversación ésta mantenida anoche. Aprendemos que no todos somos iguales en ese terreno tan escurridizo y aprendemos que podemos aprender de todos y cada uno de los demás aportando nuestro punto de vista, sugiriendo y sobre todo aceptando a cada amigo como es. Todos somos especiales, únicos, diferentes pero con mucho en común y esos aspectos similares y a la vez divergentes son, precisamente, los que conforman nuestra esencia haciéndonos individuos que comparten momentos, palabras y el mágico tiempo que pasa pero en tan agradable compañía...

En la compañía de buenos amigos, uno de los pilares de la vida.
GRACIAS POR FORMAR PARTE DE ELLA.
Douceur

lunes, 3 de octubre de 2011

One life

Cierro los ojos, me dejo llevar confundiéndome bajo las notas dulces de la música que suena en los altavoces de mi ordenador... ("One life" de James Morrison). Al entornar mis párpados, mi cuerpo se estremece recordando las diferentes conversaciones mantenidas hace apenas unos minutos con ciertos amigos. Amigos de diferentes épocas y muy diversas formas de ver y entender la vida. Y se mezclan imágenes, recuerdos, risas... de un ayer lejano y muy presente al mismo tiempo con las risas, los lamentos tal vez, los diferentes tonos de las vocecillas de mis alumnos, tan pequeños este año. Toda esta mezcolanza me hace ser consciente de tantas sensaciones vividas últimamente y por vivir en un futuro no muy lejano...

Adaptación, dificultad, trabajo, deseos, conversaciones, relaciones sociales, relaciones no tan sociales, sueños, esperanzas, ilusión, agradecimiento, lágrimas de emoción, añoranza por un tiempo ya pasado que guardo tan presente en mi corazón...

Y así voy, matizando mi vida, dándole los colores y los olores y los sonidos que requiere cada instante de la misma, según me dicta el corazón. ¿He llorado? Sí, a menudo. ¿He reído? Sí, algo menos que he llorado, aunque me esfuerzo por hacerlo más cada día, dándole la satisfacción al alma de verse dichosa con una sonrisa externa. ¿He disfrutado con todos los cambios actuales? Sí, y lo seguiré haciendo cada vez más consciente cuanta más adaptación haya a mi alrededor. ¿He vivido, en definitiva? Sí, cada segundo de cada lágrima que he vertido, de cada risa manifestada y con cada suspiro de satisfacción, sí. HE VIVIDO y estoy viviendo intensamente, como a mí me gusta...

Gracias por seguirme aquellos que lo hacéis.

Para Carolina, una de esas amigas de la infancia (con quien he mantenido una agradable conversación esta noche) que me dice con alegría que vuelve a nuestra tierra después de años lejos.

Y a Snow, a ver si consigo que se anime y vuelva a ser ocurrente, irónico y dulce como antes.

Dulces sueños.
Douceur.