jueves, 22 de abril de 2010

A Miguel Hernández en el centenario de su nacimiento




Ahora que se cumplen cien años del nacimiento de Miguel Hernández, no quería desaprovechar la oportunidad de publicar algunos de sus poemas en mi blog. ¿Actividades que estamos realizando en el colegio para conmemorar dicho aniversario? Pues, entre otras, cada día un alumno se acerca a la conserjería y micro en mano, recita un poema para todo el colegio. Por otro lado, como ya comenté una vez, a la entrada y salida del colegio escuchamos canciones que esta semana están interpretadas por autores como Joan Manuel Serrat o Jarcha entre otros cantando poemas de dicho poeta alicantino. Y estamos adornando el centro con paneles informativos, murales alusivos a Miguel Hernández, con poesías y dibujos al uso. Os dejo algunas fotos de dichas actividades y algunos de sus poemas, trabajados en el aula estas semanas.
BESARSE, MUJER

Besarse, mujer,
al sol, es besarnos
en toda la vida.

Ascienden los labios
eléctricamente
vibrantes los rayos,
con todo el fulgor
de un sol entre cuatro.

Besarse a la luna,
mujer, es besarnos
en toda la muerte.

Descienden los labios
con toda la luna
pidiendo su ocaso,
gastada y helada
y en cuatro pedazos.

EN CUCLILLAS, ORDEÑO
En cuclillas, ordeño
una cabrita y un sueño.


Glú, glú, glú,
hace la leche al caer
en el cubo. En el tisú
celeste va a amanecer.
Glú, glú, glú. Se infla la espuma,
que exhala
una finísima bruma.

(Me lame otra cabra, y bala.)


DOUCEUR

viernes, 9 de abril de 2010

De vuelta



De vuelta al trabajo, de vuelta a la vida "normal", de vuelta a clase y a mi vida en San Javier. Atrás quedan ya, qué pena, esos paseos por mi tierra natal estos días de vacaciones, ese perfume a azahar inundando toda la Avenida Manuel Reina de mi querido pueblo, ese desfile de figuras bíblicas en un precioso y primaveral Domingo de Resurrección... Y mi rincón preferido de Córdoba: el Callejón de las Flores. Un lugar para perderte, dejarte llevar por el sonido del agua al caer en la fuente o los acordes de la guitarra de la persona que siempre está ahí, deleitándonos con esa musiquilla... Único lugar.

Hum, qué sensaciones tan agradables. Cada vez que percibo el aroma de la flor del naranjo, sin querer, mi mente se traslada cual rayo de luz a todas las primaveras vividas en mi querida Andalucía (Granada, Huelva, Córdoba...) y me hace asomar ciertas lagrimitas al añorar, ahora y desde aquí, esos mágicos momentos... Pongamos los pies sobre la tierra.

De vuelta a mis clases, a mis quehaceres diarios. Y estoy bien, me siento agusto conmigo misma. Me alegra ver a mis alumn@s y ver que, aunque ha pasado poco tiempo, siguen creciendo y van cambiando. Como todo el mundo, vamos. Contra eso no podemos hacer nada.

Y el tiempo pasa...

Douceur