Hace un momento se han cruzado en mi cabeza palabras y dulzuras que bien podrían formar un texto. Algo diferente, creo que hablará de ella. Tengo que confesar que en mi rutina, ella supone un precioso desorden.
Pero tengo un problema: temo que mis amigos se rían de mí. Que me digan que presumo, que me tachen de tierno. Este pudor misógino, creer que el orgullo se va como el humor cuando abres un poco tu corazón. Pero en esta ocasión es un riesgo que quiero asumir.
Tengo otro problema, quizás algo más duro: y es que no tienes derecho a equivocarte cuando escribes un texto de amor.
Me gustaría que las tres siguientes estrofas fueran bombas. Si escribo un texto sobre ella, quisiera que fuera el más bello del mundo.
Ella no se merece un texto cualquiera, tengo esa impresión, eso temo. Se acabó el hacerse el interesante con mis viajes en tren.
Más allá de tratar de ser evidente, no sé cómo se hace describir unos sentimientos cuando se vive con un hada.
Tengo que confesar que tiene unos ojos que ni siquiera están homologados. A veces son verdes, otras amarillos, creo que incluso por la noche se vuelven violetas.
Cuando me clavo en su mirada, me pierdo allí y ya no siento el suelo. Me pierdo profundamente, olvidando a propósito mi brújula.
Desde que la conozco, siento cosas alucinantes. A menudo me digo que he tenido suerte de haberle gustado, si no nunca hubiese sabido que una sonrisa podría hacer parar la Tierra de girar. Nunca hubiese sabido que una mirada podría vestir mis días.
No comprendo todo lo que pasa, hay muchas cosas incoherentes. Desde que está aquí nada ha cambiado, pero todo es diferente.
Ella me aporta mucho desorden pero tanta estabilidad...
Yo prefiero su fuerza pero lo mejor es su fragilidad.
Éste no es un texto más, ni tampoco un simple poema. A veces a ella le gustan mis palabras; en esta ocasión, es ella a quien mis palabras gusta.
La tengo en la cabeza como una melodía y así mis deseos bailan. En nuestra historia nada está escrito pero todo suena como una evidencia.
He vuelto a descubrir lo que excita tener sentimientos. Si me dices que es mucho mejor vivir "sin", estás mintiendo.
Los reflejo en palabras, me da igual si mis amigos se ríen.
Paso de ellos, en mi casa hay una sirena que duerme en mi habitación.
Llevaba una vida de gato salvaje que ella ha reducido a cenizas.
He descubierto una felicidad muy simple, nos gusta estar juntos.
No pensamos en los demonios del pasado, no les tenemos miedo.
Si algún día yo soy una pareja, quisiera ser nosotros dos.
Hay sonrisas y suspiros, carcajadas hasta morir.
Podemos abrirnos y enrojecer, alimentarnos ya de nuestros recuerdos.
Las trampas del futuro nos esperan, pero no les tenemos miedo.
Si algún día soy una pareja, quisiera ser nosotros dos.
Y si es verdad que las palabras son la voz de la emoción,
las mías toman las riendas para mostrarnos su dirección.
He abandonado el andén por un tren especial, un TGV "palace".
Circulamos a 1000km/hora, por encima del mar, en primera clase.
Y si es verdad que las palabras son la voz de la emoción,
las mías toman las riendas para mostrarnos su dirección.
He abandonado el andén por un tren especial, un TGV "palace".
Circulamos a 1000km/hora, por encima del mar, en primera clase.
Letra traducida del francés de la canción Comme une évidence (Grand Corps Malade).
Aquí os dejo el enlace. Merece la pena "perder" 4 minutitos y escucharla. Es magnífica.
Comme une évidence
Douceur
martes, 1 de marzo de 2011
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