jueves, 16 de junio de 2011

No estarás sola.


Las lágrimas asoman a mis ojos, llenos de melancolía, nostalgia presentida por lo que es inevitable. El tiempo pasa muy deprisa, en momentos que quisiera deternerlo más que nunca porque, irremediablemente, el mes de junio se acaba. Y con él mi estancia en este sitio, en esta tierra, con esta gente.


Palabras más sentimientos se agolpan en mi mente sin darme ocasión de digerirlas siquiera, como si eso permitiera retrasar el momento de mi partida y la consecuente separación de la gente que aquí he conocido...

Ya sé que suena muy trágico y que desde otro punto de vista quizás no es para tanto. Pero la inminencia de la realidad hace que afloren más que nunca estos pensamientos.

Quizá no se creerá pero me entristece mucho dejar de ver a diario a mis alumnos que, quienes trabajan en esto de la educación me comprenderán perfectamente, se han convertido en parte inseparable de mi vida tan rica de experiencias y palabras que ellos te brindan sin pedirles nada a cambio, quizá una leve sonrisa, un asentimiento o un momento de atención por mi parte. Crecerán (de hecho, ya lo hacen muy rápido), se convertirán en personitas más mayores y cada uno hará de su vida lo que hayan aprendido de su entorno. Y me sentiré feliz de haberlos conocido y de haber aportado esos conocimientos que podrán sumar a sus miles de experiencias y sabidurías que aún les queda en sus (espero) largas vidas.

Es inevitable pensar, mientros recorro los pasillos del colegio, que esas paredes, ese olor característico de todo centro escolar, me han acompañado estos años y es inevitable, como digo, el estremecimiento y el suspiro que se escapa sin pedirme permiso al saber que dejarán de acompañarme pronto, siendo "uf" la onomatopeya que más se me escapa estos días. ¿Por qué será...?

Mis compañeros, entre bromas, me dicen eso de "Carmen se va porque no nos quiere. Ya se acordará de nosotros". O eso otro de: "Carmen, han llamado de la Junta de Andalucía diciendo que se ha anulado tu plaza. Que te quedas aquí..." Situaciones que no hacen más que ampliar la ya larga lista de cualidades y buenos recuerdos que llevo acumulados desde que llegué a esta tierra.

En fin, es cuestión de pasar página y vivir con alegría la etapa siguiente de esto a lo que llamamos vida. Y lo hago, de verdad que me siento afortunada por ser capaz de vivir y de experimentar cambios voluntarios. No tengo miedo a lo que me depara mi futuro, al contrario. Es una aventura que quiero vivir al máximo poniendo la pasión que suelo poner a todo. Y sé que lo haré si nada que no esté a mi alcance lo impida.
Sin embargo, aunque tengo ilusión y estoy feliz, es normal (como me decía una buena amiga) que esté así, llena de sentimientos algo enfrentados por querer irme y no querer irme todavía...

Bueno, aún me quedan dos semanas que ya tengo casi planeadas para terminar como se merece el curso y decir un "hasta pronto" a mis compañeros, amigos y demás conocidos. Espero tener un momento para dedicar otra entrada a mi despedida.

Si habéis llegado al final de ésta, de verdad, vaya aguante que tenéis. Jajaja. Es un tostón (como decimos en mi tierra) leer algo tan melancólico y tan mañido como es una despedida. Sin embargo, así me siento estos días y me apetecía dejarlo aquí por escrito como he hecho otras ocasiones.

La "culpable" de decidirme a redactar esto esta noche ha sido la canción "No estarás sola" de Ismael Serrano. Sin poder remediarlo, me ha hecho pensar en mí y mi situación actual. Os dejo el enlace por si os apetece escucharla y relajaros.

"No estarás sola".

Todo viaje tiene una duración y la duración de éste llega a su fin.
Viaje con fotos, recuerdos, vivencias, palabras, imágenes, historias, risas, algunas lágrimas, amigos, comidas, conocimientos, verdades... Ha sido un maravilloso viaje y, como cualquier otro, lo he disfrutado tanto...

DOUCEUR