Tengo tanto bueno que decir sobre mi hermano, tanta bondad recogida de sus palabras, sus actos, sus gestos siempre adorables...
Si estoy retomando el camino de mi vida es porque siento una fuerza interior indescriptible pero al mismo tiempo con la extraña certeza de que se trata de una energía que él me está transmitiendo día a día, minuto a minuto. No dejo de pensar en él y ese pensar se traduce en energía positiva, en pensamientos menos derrotistas y más alentadores en de unos momentos que, no puedo negar, están siendo difíciles y duros.
Pienso que mi hermano hizo las cosas tan sumamente bien mientras estuvo entre nosotros (bueno, es una forma de hablar, porque sé que sigue estando por aquí) que si no siguiéramos su camino, su enseñanza, le estaríamos faltando al respeto y eso, a ti, querido hermano, no te lo haré.
No creo en las casualidades de la vida. Sé que las cosas pasan por algo, tienen un motivo por el cual suceden, y de ese modo no creo que fuera casualidad que la canción que más escucho en estos días y dedico a mi hermano, sonara azarosamente justo el día que empiezo a trabajar, en cuanto puse la radio en el coche, haciéndome ver que estás conmigo, que a través de esa canción ("Hey brother" de Avicii) me decías: "Estoy contigo, hermanita y te va a ir bien, ten fuerza y confianza en ti misma".
Has sido el elegido para iluminar de manera diferente nuestros caminos a partir de ahora. Vamos a cambiar, sí, pero estoy convencida de que ese cambio se hará conforme a unos ejemplos de vida que nos has marcado porque pensando en ti, esos caminos se irán conformando, se nos irán apareciendo como por arte de magia, con la facilidad con la que hemos vivido contigo.
Gracias, hermanito, por haber formado, por formar y por seguir formando parte de nuestras vidas.
Con cariño, Douceur.
Por cierto, aprovecho para felicitar a mi mami por su cumpleaños (ya es 12). Esta noche, al hablar con ella, la he notado FELIZ, tal y como se ha descrito ella a sí misma. Ha tenido un buen día al colaborar con personas que no tienen nada para vivir (aportándoles comida, una manta...), animar a una amiga que está pasando por un mal momento, y expresarme que se sentía satisfecha por poder ayudar a esa gente. "Miraba la foto de tu hermano y me sentía feliz, sentía una paz interior, Carmen. Tuve la sensación de que M. Ignacio me decía que lo hiciera, que él lo hubiera hecho igual".
¿Quién opina que no está él echándonos un cable y siendo como siempre ha sido, ejerciendo sus buenas vibraciones sobre nosotros y sobre mi madre en este caso en concreto? ¿Quién me niega que esa felicidad no se la aporta mi hermano? Yo me niego a no verlo. Viéndolo así porque así lo siento y lo experimento, me encuentro bien, siento paz en mi interior.