domingo, 4 de mayo de 2014

Querido hermano

Querido hermano.

Quiero escribirte una entrada. Quiero dedicarte unas palabras como si pudiera así hacer que volvieras, que tuviéramos una de esas tantas conversaciones, para que compartiéramos música, para que me enseñaras alguna nueva o me recomendaras la lectura de algún libro que has leído y te ha llenado de alegría el alma.

Te echo de menos tanto... 

Desde aquí, desde el salón de mi casa, contemplando el precioso anochecer que veo desde mi terraza pienso en ti y sé que estás aquí conmigo, escuchando el teclear de mis dedos al escribirte esto, sé que estás aquí experimentando la tristeza que a veces nos inunda a todos el alma y sé también que nos estás ayudando...

Siento tu ayuda en forma de color, en forma de canción que me hiciste conocer, en forma de paisaje, de sonido de pajarillos cantando a lo lejos apaciguando nuestro espíritu...

Sé que, a través de mis ojos, ves lo mismo que veo yo; detrás de mi sonrisa estás tú ayudándome a mantenerla unos segundos más para que su efecto sea mayor si cabe; detrás de una clase a mis alumnos estás tú con tu paciencia y sonrisa sempiterna; a través de un abrazo a mamá o a papá, a nuestras sobrinas, estás tú abrazándolos también; y parecerá una tontería pero para mí es importante sentirte así.

Cada vez que pienso en ti un trocito de bondad me acoge porque todo lo que hiciste, lo que dijiste y lo que has dejado no es más que BONDAD. 

Aunque a veces el dolor me aprisione el pecho e impida ser a mi alma, soy consciente de que no nos dejaste solos. Nos dejaste un inmenso legado de amor, dulzura, prudencia, saber estar... que hace que tu paso por esta vida sea inolvidable y esté cargado de buenos momentos que facilitan el esbozo de una leve pero sincera sonrisa a diario, cuando pienso en ti. 

Te echo de menos tanto...

A pesar de que resulta duro comprender lo incomprendible, por ti seguimos y trataremos de seguir adelante. 

TE QUIERO.

Douceur.