domingo, 15 de junio de 2014

Creyó que el dolor le mataría

Creyó que el dolor le mataría
pero un día descubrió
que tanto lo quisiera como no
cada mañana amanecía.

Y aprendió a recibir a las mañanas
como recibe la flor la escarcha fría
cobijando el sufrimiento en su mirada
inventando, sin saberlo, un nuevo día.

Prefirió el dolor al desespero
de lanzar su recuerdo al cruel olvido
y pensó que llenaría con sus sueños
un océano de luz con lo vivido.

Y borró de su mente las distancias
ya jamás quiso saber del tiempo.
Siguió por la vereda caminando
a solas con él y su silencio.

Quisiera retener tu mirada en mi retina
por un instante,
tan fugaz como eterno
tan cercano y distante.

Quisiera asir tu mano, acompañarte
despedirme en la última frontera
para dejarte partir en silencio
sin gesto de despedida.

Guardaré mis besos para ansiarte.
Para pulverizarlos en la luz violeta
de los amaneceres tristes
pero serenos.

(Autor desconocido)

Douceur

miércoles, 11 de junio de 2014

No veía esa luz

Ya no veía esa luz que en muchas ocasiones la había ayudado cuando se sentía abatida o desilusionada. ¿Dónde estaría? ¿Por qué no aparecía ahora que más la necesitaba para iluminar el sendero de la verdad con su ráfaga brillante y esperanzadora?

No la veía aunque la buscara; no la veía aunque le suplicara que fuera en su auxilio. Y ya no sabía a qué agarrarse, a qué acudir o dirigirse porque sus recursos ya le parecían inservibles, inútiles para mantenerla en el equilibrio necesario y seguir adelante con su vida.

Mirara donde mirara, ya casi todo le daba igual. No le daba igual la gente a la que ella importaba y que eran, a su vez, importantes para ella...

Pero sí le daban igual sus aficiones, la comida, el deporte, la música que siempre había estado sonando en su vida, conformando una BSO en cada momento importante de la misma; sí le daban igual sus amigos, las conversaciones que a menudo mantenía con ellos, más o menos banales pero necesarias...

Y, aunque quisiera ser ese árbol que por mucho que el viento azote, intenta mantenerse en pie, últimamente no lo lograba. Encontraba en todo lo que hacía un motivo para desilusionarse y para preguntarse para qué lo hacía, si la vida es un engaño, un sufrimiento continuo y un sitio lleno de hipocresía y falto de comprensión y empatía... 




Douceur