viernes, 10 de enero de 2014

¿Tu misión? Enriquecer nuestras vidas.

Dicen que cada persona que se pasea por este sendero, por este cruce de caminos al que llamamos vida tiene una misión que cumplir durante y después de su caminar. Dicen también que las personas se marchan cuando su misión ha finalizado.


Tu paso por este camino, querido hermano, aunque demasiado corto, nos ha marcado de por vida. Has pasado sin hacer ruido pero al mismo tiempo, dejando una gran huella y eso es tan difícil… Tú has sido de esas personas cuya misión ha sido ENDULZAR y HACER MÁS FÁCIL LA VIDA de los demás.

Y nos ha marcado por momentos que tú eras capaz de regalarnos llenos de sosiego, armonía, buenas conversaciones,… Tenías el don de acercarte con respeto a los demás, de escuchar con solemne paciencia y dar sabios consejos si te los pedían. Tenías el don de practicar la empatía poniéndote en el lugar del otro, sabiendo ajustar las palabras a cada momento.

Por todas estas y otras muchas cualidades que te han caracterizado desde siempre, nos sentimos afortunados por haber enriquecido nuestras vidas con tu presencia. Una presencia que, aunque no sea física ya, seguimos sintiendo cerca gracias a todos los valores que nos has transmitido y seguimos recordando a diario cuando hablamos de ti.

         GRACIAS por los momentos que nos has regalado; GRACIAS por tu SENCILLEZ; GRACIAS por tu PRUDENCIA; GRACIAS por tu GENEROSIDAD y por tu hermosa SONRISA; GRACIAS, en definitiva, por HACERNOS FELICES a todos, en especial a Pepa, tu esposa, con quien viviste una de las más bonitas historias de amor; GRACIAS a ella también por hacerlo realidad; GRACIAS por querernos y protegernos como lo sigues haciendo.

Con añoranza, con melancolía, con dolor, con tristeza, con amor
Douceur




martes, 7 de enero de 2014

TAMBALEANDO

Tambaleando, oscilando de un lado a otro como un árbol al que azota un fuerte vendaval y no se cae... No se cae pero lo desea en muchas ocasiones porque no entiende la vida sin ti. Así me he quedado con tu partida inesperada, querido hermano. Así nos hemos quedado todos. Y cuando digo "todos" quiero decir todo el mundo que te conocía que, al parecer, es mucho más de lo que imaginábamos.

Y no puedes ni debes protestar; y no puedes ni debes quejarte; y no puedes ni debes... porque aunque lo hagas, él ya no estará. Debes aguantar la patada de la vida y sin paños calientes, seguir adelante. ¿Seguir adelante? ¿Para qué? ¿Todo seguirá igual? ¿Volverás a sonreír? ¿Volverás a tener ilusión? ¿Para qué? Piensas que cuando más tranquila y más agusto te sientes con la vida, ésta te ofrece su cara más amarga y desconsolada, más dolorosa e ilógica, más desagradable y desgarradora.

Dicen que la vida es como una obra de teatro, en la que a veces somos actores y otras, espectadores. En tu caso, desde un punto de vista u otro, has participado de la vida, de nuestra vida, de un modo humilde y cercano, con un paso lento y pausado, con actitud sencilla y en silencio. Sin hacer ruido has dejado una imborrable huella y eso, hermano, es tan difícil... Sin embargo, tú lo has conseguido dándonos un gran ejemplo.

Nos quedamos con el único consuelo (si no me estoy engañando porque no encuentro tan consuelo) de haber vivido unos hermosos años y hacérnoslos también hermosos a nosotros, quienes te han rodeado siempre y te quieren y te querrán.

Desde donde estés, protégenos como siempre lo hiciste y danos fuerzas para seguir adelante en esta vida que nos queda ahora por vivir sin tu preciosa sonrisa, sin tu preciosa compañía, sin tu cariño y saber estar, sin tus sabios consejos y agradables y amenas conversaciones, tantas, hermanito... 

TE ECHO DE MENOS.

Lo sabías siempre... TE QUIERO.

DOUCEUR