jueves, 25 de septiembre de 2014

Papillon

          Desde que se marchó, en cada vuelo de una mariposa, en cada rayo de sol en un día gris, en cada sonrisa así como en cada lágrima, en cada ola del mar, en cada melodía, en cada gota de lluvia, en cada olor, en cada estremecimiento lo veía, lo sentía.

          Quería pensar que, desde su lugar actual, él le ofrecía su luz, su esperanza... Y soñó con una hermosa mariposa que se posaba en su mano mientras paseaba por un verde y brillante prado, con la única compañía de los sonidos de la naturaleza, que tanto le gustaba a él... Se sorprendió al verla ahí, quieta, en paz, en contacto con su cuerpo... Quiso tocarla pero no se dejó, se separó ligeramente, sin alejarse demasiado, queriendo así decirle que aunque no pudiera volver a acariciarlo, él estaba ahí siempre con ella, aun en forma de mariposa en un sueño, tan dulce... 

          "Papillon", "mariposa" en francés, ha sido siempre una de sus palabras preferidas en ese idioma por lo que significaba, la imagen de la palabra en sí y por su sonoridad al pronunciarla. 

        Pensó, entonces, que todo está interrelacionado, todas las vivencias, todas las experiencias tienen en otro ámbito un significado que en ocasiones escapa a nuestro entendimiento cotidiano. Sin embargo, ella lo entendió perfectamente en su ensoñación o, al menos, así quiso verlo. ¿Por qué no? ¿Qué daño le hacía pensar que, a través del frágil pero seductor vuelo de una mariposa, él se manifestaba con ese esperanzador mensaje?

         Con esa mínima pero agradable sensación se despertó y siguió adelante...echándolo de menos, no obstante.

Douceur.




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