Hace unos días murió mi tío Manuel (y padrino de mi bautizo) y hoy hablando con mis familiares (primas y tía) he sentido una gran aflición. No es fácil superar la muerte de un ser querido, no. Y aunque se sabe que la muerte no es tan dolorosa cuando la persona ya es mayor (mi tío lo era), siempre cuesta asumir la ausencia de esa persona. Me ha afectado algo más de lo que imaginaba esta conversación telefónica porque estas primas y esta tía mía son tan buenas personas, te hablan con tanta dulzura y comprensión... que sientes más todavía lo que ha acontecido. Y me he sentido insignificante en este mundo, en esta vida, en este universo. Pero son tan estrechos a veces esos lazos que te unen con los demás que cuando sucede algo así, es inevitable sentirlo el doble, máxime si esa gente es tan buena.
A mi tío Manuel, desde aquí, le dedico hoy esta humilde entrada.
Con cariño para ti, tito.
Douceur
A mi tío Manuel, desde aquí, le dedico hoy esta humilde entrada.
Con cariño para ti, tito.
Douceur