Je m´écris.


Si no pudiera escribir, estaría mudo.
Condenado a la violencia en la dictadura del secreto.
Sumergido por todos esos sentimientos sin palabras.
Me borraría como un mar sin agua.
Mi vida no sería la misma. Cierto es también que habría podido coger de la tuya.
Mi talento está corrupto en lo ilícito, donde los instantes de felicidad son eclipses cuando no son elipses.
Entonces escribo en la urgencia,
como si mi vida dependiera de ello bajo las sirenas de ambulancias.
Escribo por instinto, por supervivencia.
Me sorprendo escribiendo para soportar la vida.
Sí, hay demasiado de mí en mis escritos.
Tal vez no escriba más, me grito a mí mismo.
Abandono mi ser a mis letras pues la escritura sin alma no es más que el ser.
Sólo escribo para olvidar.
A veces escribo para que no puedan olvidar nunca.
Para que no puedan negar el martirio de los valientes.
A menudo escribo volcanes que gravo con la tinta del fuego.
Sólo hago música para vibrar, para hacer vibrar a los corazones acribillados.
No escribo más que para decir verdades.
Si no hubiera tenido palabras, ¿qué sería yo?
En el banco de los melancólicos, se asienta mi poesía.
Entre la espada y la pared, tuve que enmascarar mi pluma.
Cuando me siento perdido en la bruma, hago cantar a mi amargura.
Escribo entonces, grito, escribo.
No tengo elección: escribo, grito, escribo.
Como una dedicatoria al Slam, esto empieza a capela.
Todas esas voces que limpian el alma, todas esas voces que me han traído hasta aquí.
Si de pronto mis palabras se escapan es porque el "beat" atteriza.
He cogido mi pluma más hermosa para poder responder a Kery.
Y cuando el piano arranca de nuevo es para subrayar nuestros errores.
Si escribo es para poner cara a cara mis lamentos y mis esperanzas.
Solo en el escenario, de cara al público, nunca creo sentirme superior.
Si no ves nunca mis lágrimas es porque resbalan en el interior.
Hay muy poca verdad en mis escritos.
Pero si profundizo en el texto es porque mi necesidad aún no ha disminuido.
Necesidad de creer que en esta época, la gente, todavía, puede escucharse.
Allí donde vivo hay muchos chiquillos a los que la vida ya ha aburrido.
Escribo porque me inspiran las adversidades.
Escribo como todos los chicos a los que el asfalto se ha tragado.
Si hay tanto joven en nuestros suburbios que deciden escribir tantos textos
es porque tal vez la vida aquí bien merece algunos testimonios.
Escribo porque sólo hace falta un folio y un bolígrafo.
Como uno de esos malos estudiantes sin necesidad de un diploma de filosofía.
Escribo sobre todo para transmitir, y porque todavía creo en el compartir.
En el intercambio de emociones, una sonrisa en un rostro.
No cambiaremos el mundo, sólo somos cronistas
en un periódico en blanco y negro al que tratamos de dar color.
Pero si no cambiamos el mundo, el mundo tampoco nos cambiará.
Tenemos corazones en nuestros bolígrafos y la sinceridad como virtud.
Entre la espada y la pared, tuve que enmascarar mi pluma.
Cuando me siento perdido en la bruma, hago cantar a mi amargura.
Escribo entonces, grito, escribo.
No tengo elección: escribo, grito, escribo.
Je m´écris.
Douceur