UN AÑO MÁS SIN FLORES (I PARTE)
El silencio permaneció durante unos instantes que se hicieron interminables. No sabía si echarse a llorar, llevada por la desesperación y la rabia o tragarse el orgullo, salir por donde había llegado y desaparecer. O las dos cosas quizás...
Necesitaba calmarse. Se concentró primero en su respiración que, entrecortada al principio, se tornó pausada después y, de ese modo, pudo llegar a digerir lo que a partir de ahora se le venía encima.
Sin embargo, su cuerpo no le respondió de igual modo. Notó, de repente, cómo su piel se iba poniendo caliente, cómo se encendía. Su vista empezó a nublarse y unos escalofríos llenaban sin compasión todo su cuerpo, tan sexy en otra época...
No pudo soportar ese estado de nerviosismo espasmódico e, irremediablemente, se dejó llevar...
Oscuridad.
Noche.
El silencio como único sonido.
Ese maravilloso sonido se adentró salvajemente en el interior de su mente. Arrastrada por aquella asombrosa sensación en que todo pierde intensidad y todo se confunde con nada, pasó a un estado de semiinconsciencia donde lo único que permanecía con vida, si así se le podía llamar, era aquella odiosa luz roja... De nuevo esa luz que otras veces había percibido y cuyo recuerdo no le hacía sentir nada tranquila.
A partir de ese instante, su mente se llenó de confusión, mezcla borrosa de imágenes asociadas a recuerdos y vivencias del pasado. "¿Qué diablos pasa aquí?", se preguntaba intentando escapar de aquella celda cerebral que la mantenía aislada e incapaz de reaccionar...
Aquel árbol en cuyo tronco llegó a inscribir (tal y como había visto hacer en algunas película) las iniciales del chico al que creía amar y las suyas, se mostraba fugazmente al mismo tiempo que se preguntaba si seguiría existiendo, si no se habría perdido aquella inscripción...
Sintió más calor y se vio ahora metida en aquel saco de dormir; el primer saco de dormir que le habían regalado para su primera acampada. Precioso fuego que brillaba en aquella hoguera, calentando el ambiente aquella noche fría de quedada. Esos recuerdos, no obstante, y a pesar de la fiebre que empezaba a mostrarse, la reconfortaban. Esa acampada fue una de las experiencias más felices de su corta vida. Allí conoció al chico americano de ojos tristes pero mirada intensa y manos pequeñas que tan bien la había hecho sentir. Carcajadas, lágrimas de emoción y más risas...
Espasmos. Frío repentino. "¿Qué me pasa?" Abre los ojos. Vamos". Pero su cuerpo no obedecía, totalmente independiente y desconectado de su mente...
Douceur
El silencio permaneció durante unos instantes que se hicieron interminables. No sabía si echarse a llorar, llevada por la desesperación y la rabia o tragarse el orgullo, salir por donde había llegado y desaparecer. O las dos cosas quizás...

Necesitaba calmarse. Se concentró primero en su respiración que, entrecortada al principio, se tornó pausada después y, de ese modo, pudo llegar a digerir lo que a partir de ahora se le venía encima.
Sin embargo, su cuerpo no le respondió de igual modo. Notó, de repente, cómo su piel se iba poniendo caliente, cómo se encendía. Su vista empezó a nublarse y unos escalofríos llenaban sin compasión todo su cuerpo, tan sexy en otra época...
No pudo soportar ese estado de nerviosismo espasmódico e, irremediablemente, se dejó llevar...
Oscuridad.
Noche.
El silencio como único sonido.
Ese maravilloso sonido se adentró salvajemente en el interior de su mente. Arrastrada por aquella asombrosa sensación en que todo pierde intensidad y todo se confunde con nada, pasó a un estado de semiinconsciencia donde lo único que permanecía con vida, si así se le podía llamar, era aquella odiosa luz roja... De nuevo esa luz que otras veces había percibido y cuyo recuerdo no le hacía sentir nada tranquila.
A partir de ese instante, su mente se llenó de confusión, mezcla borrosa de imágenes asociadas a recuerdos y vivencias del pasado. "¿Qué diablos pasa aquí?", se preguntaba intentando escapar de aquella celda cerebral que la mantenía aislada e incapaz de reaccionar...
Aquel árbol en cuyo tronco llegó a inscribir (tal y como había visto hacer en algunas película) las iniciales del chico al que creía amar y las suyas, se mostraba fugazmente al mismo tiempo que se preguntaba si seguiría existiendo, si no se habría perdido aquella inscripción...
Sintió más calor y se vio ahora metida en aquel saco de dormir; el primer saco de dormir que le habían regalado para su primera acampada. Precioso fuego que brillaba en aquella hoguera, calentando el ambiente aquella noche fría de quedada. Esos recuerdos, no obstante, y a pesar de la fiebre que empezaba a mostrarse, la reconfortaban. Esa acampada fue una de las experiencias más felices de su corta vida. Allí conoció al chico americano de ojos tristes pero mirada intensa y manos pequeñas que tan bien la había hecho sentir. Carcajadas, lágrimas de emoción y más risas...
Espasmos. Frío repentino. "¿Qué me pasa?" Abre los ojos. Vamos". Pero su cuerpo no obedecía, totalmente independiente y desconectado de su mente...
Douceur
De momento entre espasmos y escalofríos no sé muy bien por dónde van los silenciosos tiros, no obstante seguiremos esperando a los nuevos acontecimientos que seguron llegarán.
ResponderEliminarUn frío y tempranero saludo.
¿Cómo que no entiendes nada? ¡¡Si está clarísimo el argumento!!
ResponderEliminarEso sí, hay que profundizar un poco, ponerse en la piel de la "prota" y dejarse llevar, como ella.
No es un texto sencillo, quería ser algo más profunda esta vez. Si no se entiende, mala suerte.
Gracias por tu comentario.
Frótome las manos esperando el momento de introducir, en estos fragmentos de texto por fascículo, la palabra karaoke junto con el pseudopalabro "amerciano" a medio camino entre el intento de americano y el radioactivo americio.
ResponderEliminarNada que agradecer, sabes que para mí es un placer el leer cada entrada de tu blog.
Salut i força al canut.
Vaaaaale, ya está corregido... Exigentes que son mis lectores blogueros. Puestos a ser puntillistas, explícame cuando puedas eso de "seguron llegarán". :P
ResponderEliminarNo esperes como gran momento el de introducir karaoke... No tengo muchos recursos para eso.
B7s.
jjjaja que bueno es tu blog profe uyyyy perdon no me e presentado soy valeria la de quinto B tu eres mi profesora de fances me encanta todo lo que escribes sobre todo los peces ¡¡¡que hay que darles de comer !!! adios profesora tequiero mucho
ResponderEliminar