
He aquí un texto que me llegó en forma de correo electrónico hace unos días y quería compartirlo con vosotros. Profundo y accesible al mismo tiempo. Fácil de entender pero quizá no tan fácil de poner en práctica. ¿O tal vez sí...?
"Sólo cuando estás bien contigo mismo, puedes estar bien con los demás. Sólo cuando manejas tu soledad, puedes manejar una relación. Necesitas valorarte para valorar, quererte para querer, respetarte para respetar y aceptarte para aceptar, ya que nadie da lo que no tiene dentro de sí.
Ninguna relación te dará la paz que tú mismo no crees en tu interior. Ninguna relación te brindará felicidad que tú mismo no construyas. Sólo podrás ser feliz con otra persona cuando seas capaz de decirle bien convencido: "No te necesito para ser feliz".
Sólo podrás amar siendo independiente, hasta el punto de no tener que manipular ni manejar a los que dices querer. Sólo se podrá ser feliz cuando dos personas felices se unen para compartir su felicidad, no para hacerse felices la una a la otra.
Para amar necesitas una humilde autosuficiencia, necesitas autoestima y la práctica de una libertad responsable. Pretender que otra persona nos haga felices y llene todas nuestras expectativas es una fantasía narcisista que sólo trae frustraciones. Por eso, ámate mucho, madura, y el día que puedas decirle a la otra persons: "Sin ti me lo paso bien", ese día estás preparado para vivir en pareja.
¡Qué tema el del amor...! ¿Quién puede amar así?
Nos hemos educado en la idea de la "media naranja", en que somos seres incompletos que necesitamos del otro para hallar la sensación de plenitud.
Los cuentos de hadas siempre terminan con el encuentro del príncipe azul y el consabido "y vivieron felices". Y creemos en esos cuentos. Y nos empecinamos en habitarlos. Entonces aparecen frases como "el otro me hace sufrir", "el otro no comprende" y permanecemos atados a relaciones donde seguimos esperando que algo externo a nosotros cambie y nos traiga la paz, el equilibrio, el amor, la felicidad.
Nada encontraremos en el otro si primero no lo hallamos en nosotros. Es un largo proceso que puede tomarnos toda la vida, y al transitar ese camino, nos encontramos con partes nuestras que preferiríamos no reconocer, con dolores, con miserias personales... pero vale la pena.
Antes de acudir al encuentro del otro, deberíamos intentar el encuentro con nosotros mismos... "
Me quedo con eso de la "humilde autosuficiencia, autoestima y práctica de una libertad responsable". Y añadiría eso de que estamos muy influenciados por las historias vividas en el cine, en las películas, en la ficción a fin de cuentas. En esas historias, el final (tan mágico y maravilloso) no es más que un principio en la vida real. Ya me gustaría a mí ver determinadas segundas partes para comprobar qué pasaría con el día a día de esos personajes tan estupendos y tan perfectos...
Buena tarde de martes a tod@s.
Douceur.
"Sólo cuando estás bien contigo mismo, puedes estar bien con los demás. Sólo cuando manejas tu soledad, puedes manejar una relación. Necesitas valorarte para valorar, quererte para querer, respetarte para respetar y aceptarte para aceptar, ya que nadie da lo que no tiene dentro de sí.
Ninguna relación te dará la paz que tú mismo no crees en tu interior. Ninguna relación te brindará felicidad que tú mismo no construyas. Sólo podrás ser feliz con otra persona cuando seas capaz de decirle bien convencido: "No te necesito para ser feliz".
Sólo podrás amar siendo independiente, hasta el punto de no tener que manipular ni manejar a los que dices querer. Sólo se podrá ser feliz cuando dos personas felices se unen para compartir su felicidad, no para hacerse felices la una a la otra.
Para amar necesitas una humilde autosuficiencia, necesitas autoestima y la práctica de una libertad responsable. Pretender que otra persona nos haga felices y llene todas nuestras expectativas es una fantasía narcisista que sólo trae frustraciones. Por eso, ámate mucho, madura, y el día que puedas decirle a la otra persons: "Sin ti me lo paso bien", ese día estás preparado para vivir en pareja.
¡Qué tema el del amor...! ¿Quién puede amar así?
Nos hemos educado en la idea de la "media naranja", en que somos seres incompletos que necesitamos del otro para hallar la sensación de plenitud.
Los cuentos de hadas siempre terminan con el encuentro del príncipe azul y el consabido "y vivieron felices". Y creemos en esos cuentos. Y nos empecinamos en habitarlos. Entonces aparecen frases como "el otro me hace sufrir", "el otro no comprende" y permanecemos atados a relaciones donde seguimos esperando que algo externo a nosotros cambie y nos traiga la paz, el equilibrio, el amor, la felicidad.
Nada encontraremos en el otro si primero no lo hallamos en nosotros. Es un largo proceso que puede tomarnos toda la vida, y al transitar ese camino, nos encontramos con partes nuestras que preferiríamos no reconocer, con dolores, con miserias personales... pero vale la pena.
Antes de acudir al encuentro del otro, deberíamos intentar el encuentro con nosotros mismos... "
Me quedo con eso de la "humilde autosuficiencia, autoestima y práctica de una libertad responsable". Y añadiría eso de que estamos muy influenciados por las historias vividas en el cine, en las películas, en la ficción a fin de cuentas. En esas historias, el final (tan mágico y maravilloso) no es más que un principio en la vida real. Ya me gustaría a mí ver determinadas segundas partes para comprobar qué pasaría con el día a día de esos personajes tan estupendos y tan perfectos...
Buena tarde de martes a tod@s.
Douceur.

Las matemáticas nos enseñan que 1+1=2 pero ¿sabemos qué es realmente ese 1?. Númericamente no cabe duda, pero cuando ese entero natural se convierte en un inmaduro artificial las matemáticas comienzan a fallar.
ResponderEliminarBasta con que una de esas dos partes falle para que el resultado de la suma se altere, y es que no siempre 1+1 son 2.
Comparto hasta cierto punto el contenido del texto pero también considero que hay partes que patinan
"Sólo se podrá ser feliz cuando dos personas felices se unen para compartir su felicidad, no para hacerse felices la una a la otra"
¿Acaso hacerse mutuamente feliz no es compartir la felicidad?, complementarse es la clave desde mi punto de vista pero no sólo a nivel de felicidad
sino a cualquier otro. El amor es un estado emocional pasajero que en el mejor de los casos debe derivar en el respeto y el cariño, en compartir
lo creado, en disfrutar de lo construido y en hacer partícipe de todo ello a aquellos que lo han visto nacer, crecer, envejecer....
Porque el amor no se mezcla con formol ni quedan Amantes de Teruel ni Romeos ni Julietas, el amor perece como todo en esta dichosa vida y por ese
mismo motivo se engrandece y se ensalza cuando aparece, porque es el sentimiento de los sentimientos, es el Alfa y el Omega del libro del Buen Amor,
porque cuando llega descubres el sístole y la diástole de tu corazón al palpitar y sentir como los pulmones, estómago y corazón todos en reunión se ponen de acuerdo
para respirar, para latir, para que las mariposas pululen haciéndote rejuvenecer en cuerpo y alma. La felicidad está presente antes y después es lo único que se puede conservar
en mayor o en menor medida cuando el amor enmudece, cambia de apellidos, de objetivos.... se renueva con nuevas metas. Como el agua cuando fluye debe ser la felicidad porque si se estanca se envejece,
se pudre y huele, hasta llegar a detestarse. No hay que ser conformistas con ella se le debe exigir, reflotar cuando los problemas arrecien.
Desde el sofá de casa haciendo gala de mi mala salud de hierro, con dolor de garganta, tos seca y dolor de espalda me despido felizmente hasta otra nueva entrada.
Un abrazo.
Encantada de saludarle, querido Arcipreste.
ResponderEliminar¡¡Menudo comentario!!
Sólo me atrevo esta vez a comentar eso de que si hacerse feliz mutuamente no es felicidad también. Por supuesto que lo es. Al menos, así lo entiendo yo. Sin embargo, en el texto primitivo se entendía que para llegar a ese estado de felicidad mutua, antes tiene uno que ser plenamente feliz consigo mismo. Evidentemente esa felicidad se puede duplicar al estar felizmente (valga la redundancia) en compañía del ser amado.
En fin. Los sentimientos. Nada que ver con las matemáticas, tan exactas ellas...
Cuídate y gracias por tu comentario.
hola carmen soy valeria la de 5b tu alumna de framces me encanta cuando escribes cosas en tu bolg por ejemplo... el camino para el amor bueno me voy mañana te escribire mas cosas wapa a dios te quiero mucho
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