viernes, 12 de abril de 2013

SUEÑO HECHO REALIDAD


Artículo escrito para la revista del centro donde trabajo:

"Don Blas, doña Teresa, doña Yolanda, Rafael, Emilio, Elena, Carmen y algunos más son los máximos responsables de que yo, hoy, esté ejerciendo mi labor en un centro bilingüe francés. No son responsables desde hace unos meses, no. Lo son desde que estudiaba EGB y posteriormente Bachiller, COU, concluyendo posteriormente en diversas facultades. Fueron (y serán siempre) mis profesores/as de francés.

Son los culpables porque ellos me hicieron amar este idioma, me hicieron disfrutar con la sonoridad característica de la lengua napoleónica… tanto que despertaron en mí (sobre todo mi maestro preferido: Don Blas), la curiosidad, el interés y el gusto por seguir aprendiendo más y más sobre esta lengua extranjera.

Recuerdo incluso el momento en que supe que quería ser maestra de francés: 6º de EGB, sentada en el pupitre de compañera con mi íntima amiga de la infancia, en la segunda fila de una clase de 42 alumnos (yo era la número 36), escuchando a mi querido maestro hablar, conversar con nosotros, realizando juegos de rol, pequeñas obras de teatro, y haciéndonos estudiar listas de vocabulario que, a pesar de ser interminables, a mí me parecían necesarias para poder expresarme después en mi lengua favorita.
Me hizo tan agradable el aprendizaje de esta lengua que siempre he dicho que él ha sido mi mayor fuente de inspiración y de superación en momentos difíciles en que una piensa que quizás todo el sacrificio por conseguir un sueño sería inútil…. Ahora puedo comprobar que con constancia, los sueños son realizables con una alta probabilidad.
Mucho han cambiado las cosas desde entonces: desde el trato hacia el maestro (don, doña…) hasta la metodología, pasando por el número de alumnos por clase… Nada tiene que ver el método empleado por mi querido maestro en nuestra clase con el que ahora empleamos en nuestro centro.  ¿Enfoque comunicativo…? ¿Análisis y evaluación competenciales…? ¿Unidades integradas...?

Sin embargo, hay aspectos que se mantienen por mucho que el contexto cambie: ilusión, confianza en mí, interés… en definitiva, el placer por aprender fueron los valores que estos profesores (especialmente mi tutor de 6º), me transmitieron y hoy en día siguen presentes en mí, intentando transmitirlos de igual manera que entonces me los transmitieron a mí.
Y hoy, en el año 2013, desde el otro lado del pupitre aprovecho este artículo para agradecerles su labor como maestros de primaria, profesores de secundaria y de facultad. Sin ellos no habría llegado hasta aquí y no estaría llevando a cabo mi misión en un centro bilingüe.

Douceur

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