
Y esa luz le respondió: "Has hecho bien. Tenías ante ti esos dos caminos. Has escogido uno, sopesando todas y cada una de las consecuencias. No mires atrás; si lo haces, sólo hallarás dolor y recuerdos."
- Pero esos recuerdos son tan especiales...-dijo él, atormentado.
- Son sólo recuerdos, y lo sabes. Continúa el camino elegido, aún tienes mucho tramo por recorrer, muchas vivencias que disfrutar y muchas lecciones que aprender. Esa es la vida: un continuo aprendizaje.
- Pero ¿por qué duele tanto elegir algunos caminos? ¿Por qué no es todo más sencillo?
- Porque entonces a "eso" no se le podría llamar "vida". Tú escoges tus caminos en cada momento de tu existencia y esos caminos son los senderos que te llevarán a buen puerto... o no. Pero a lo largo de ese viaje que has decidido emprender, sólo tienes que preocuparte por vivir, por deleitarte con cada paisaje, con cada rayo de sol y con el trino de cada pajarillo. Nada más, pero ¡hazlo!
Ese camino, siguió hablándole la luz, te puede conducir a un hermoso valle lleno de flores multicolores, donde el único aroma sea el que desprende la hierba fresca recién cortada mezclada con el dulce néctar que las abejas llevan de aquí para allá. Ese camino te puede llevar a la gloria, amigo mío. Y como eso no puede saberse de antemano, limítate a disfrutar de cada instante para que al final no te quede ningún remordimiento.
- Y ¿cómo sabré que no me estoy equivocando?
- Es muy sencillo: no lo sabrás mientras estés disfrutando de ese sendero. Porque estarás vivo. En cuanto deje de brillar en tu corazón ese placer por notar la brisa en tu cara; en cuanto dejes de emocionarte por un atardecer; en cuanto no disfrutes de ese rayo de sol que antes sí te hacía sentir vivo... quizás sea el momento de tomar el siguiente cruce en ese camino. Pero sólo entonces, ¿me comprendes?
- Sí, te comprendo...
- Sólo entonces te darás cuenta de que mientras ese trayecto ha marcado tu vida, tú has estado ahí, entregándote por entero, disfrutando de cada instante, dándolo todo. Y te sentirás muy agusto contigo mismo, sentirás una calma inundar tu ser. Y nunca más volverás a ese sendero porque serás consciente de que es inviable, de que ese recorrido ya no te aporta nada y serás lo suficientemente fuerte como para no girar ni mirar atrás de nuevo. Ese camino llegó a su fin, para siempre.
Pero no tengas prisa por conocer tu destino. Relájate, rodéate de buenos sentimientos y sé feliz, concluyó la suave luz.
Y así, escuchando el leve susurro de esa extraña luz que apareció de pronto en su vida, él se relajó hasta que terminó por quedarse dormido...
Y de ese modo esa lucecita se fue apagando, desapareciendo en esa noche húmeda y fría, sintiéndose dichosa por haber compartido esos momentos con esa persona, siendo consciente de que, igual que le había dicho a él, la vida se forma de esos precisos instantes.
Y la luz se desvaneció, pensando si realmente le habría ayudado con estos consejos; deseando con toda su alma que de un modo u otro, ese destello que aún desprendía le hubiera iluminado en estos momentos de indecisión e incertidumbre...
- Pero esos recuerdos son tan especiales...-dijo él, atormentado.
- Son sólo recuerdos, y lo sabes. Continúa el camino elegido, aún tienes mucho tramo por recorrer, muchas vivencias que disfrutar y muchas lecciones que aprender. Esa es la vida: un continuo aprendizaje.
- Pero ¿por qué duele tanto elegir algunos caminos? ¿Por qué no es todo más sencillo?
- Porque entonces a "eso" no se le podría llamar "vida". Tú escoges tus caminos en cada momento de tu existencia y esos caminos son los senderos que te llevarán a buen puerto... o no. Pero a lo largo de ese viaje que has decidido emprender, sólo tienes que preocuparte por vivir, por deleitarte con cada paisaje, con cada rayo de sol y con el trino de cada pajarillo. Nada más, pero ¡hazlo!
Ese camino, siguió hablándole la luz, te puede conducir a un hermoso valle lleno de flores multicolores, donde el único aroma sea el que desprende la hierba fresca recién cortada mezclada con el dulce néctar que las abejas llevan de aquí para allá. Ese camino te puede llevar a la gloria, amigo mío. Y como eso no puede saberse de antemano, limítate a disfrutar de cada instante para que al final no te quede ningún remordimiento.
- Y ¿cómo sabré que no me estoy equivocando?
- Es muy sencillo: no lo sabrás mientras estés disfrutando de ese sendero. Porque estarás vivo. En cuanto deje de brillar en tu corazón ese placer por notar la brisa en tu cara; en cuanto dejes de emocionarte por un atardecer; en cuanto no disfrutes de ese rayo de sol que antes sí te hacía sentir vivo... quizás sea el momento de tomar el siguiente cruce en ese camino. Pero sólo entonces, ¿me comprendes?
- Sí, te comprendo...
- Sólo entonces te darás cuenta de que mientras ese trayecto ha marcado tu vida, tú has estado ahí, entregándote por entero, disfrutando de cada instante, dándolo todo. Y te sentirás muy agusto contigo mismo, sentirás una calma inundar tu ser. Y nunca más volverás a ese sendero porque serás consciente de que es inviable, de que ese recorrido ya no te aporta nada y serás lo suficientemente fuerte como para no girar ni mirar atrás de nuevo. Ese camino llegó a su fin, para siempre.
Pero no tengas prisa por conocer tu destino. Relájate, rodéate de buenos sentimientos y sé feliz, concluyó la suave luz.
Y así, escuchando el leve susurro de esa extraña luz que apareció de pronto en su vida, él se relajó hasta que terminó por quedarse dormido...
Y de ese modo esa lucecita se fue apagando, desapareciendo en esa noche húmeda y fría, sintiéndose dichosa por haber compartido esos momentos con esa persona, siendo consciente de que, igual que le había dicho a él, la vida se forma de esos precisos instantes.
Y la luz se desvaneció, pensando si realmente le habría ayudado con estos consejos; deseando con toda su alma que de un modo u otro, ese destello que aún desprendía le hubiera iluminado en estos momentos de indecisión e incertidumbre...
Douceur
Un Abrazo.
ResponderEliminarMuy interesante
ResponderEliminarGracias.
ResponderEliminarDenada
ResponderEliminarSólo un apunte, si se supone que eres tú la desvelada y la que vislumbra la luz, porqué él y no ella.
ResponderEliminarNo soy yo la protagonista en esta historia. Por eso no es "ella". Saludos.
ResponderEliminarEs una historia muy bonita y bastante interesante.
ResponderEliminarÁ demain.
Esa luz es sabia y sabe dar buenos consejos, esa luz yo la he encontrado en mi conciencia y mi interior pero tambien en personas como tu que me ayudan a no mirar atras en el camino, en ese sentido tu y tus relatos tambien son mi luz, muchas gracias.
ResponderEliminarEsa luz es sabia pero hay que saber verla y escuchar sus consejos.
ResponderEliminarNunca debemos mirar atrás, no, si ese girar la cabeza te va a hacer daño.
Buen fin de semana de meditación.
Douceur.