Sensible ahora, sensible hace unos días, sensible hace unas horas...
Sensible al CONVERSAR esta tarde con una señora mayor al escuchar algunas de sus sabias palabras, y emocionarme.
Sensible al VER felices a mis padres disfrutando de una convivencia y colaborar con gente necesitada, y emocionarme.
Sensible al VERME rodeada de tantas y tan buenas personas como existen en mi vida, y emocionarme.
Sensible al ESCUCHAR una melodía, una canción, el sonido de un pajarillo o el murmullo de las olas al terminar su recorrido en la orilla de una playa gaditana, y emocionarme.
Sensible al ACARICIAR el pelo de un chiquillo y notar cómo agradece esa caricia con sólo mirarte y sonreír.
Sensible al PERCIBIR el aroma que convivió conmigo hace mucho o escaso tiempo y me evoca la presencia de una persona, de un momento, de un recuerdo determinados, y emocionarme.
Sensible al SABOREAR un plato exquisito de mi infancia y volar así a ese momento, y emocionarme.
Sensibilidad a mi alrededor, detrás de mí, en mí, a mi lado... Sensibilidad por saberme parte de esta existencia, por sentirme viva y paladear cada instante, cada segundo, cada secuencia de la vida que pasa por delante de mí.
Emociones a flor de piel.
Feliz semana.
Douceur.
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