viernes, 14 de noviembre de 2014

Carmen e Ignacio son hermanos.

        Cuando han pasado casi 365 días de que nuestras vidas cambiaran drástica y radicalmente, aún me resulta imposible hablar en pasado de mi ángel de la guarda. 

        Hoy, en clase de lengua, estábamos corrigiendo un ejercicio sobre 'he' y 'e' en el que aparecía la siguiente oración: 'Diego e Ignacio son primos'. Uno de mis alumnos ha preguntado qué nombre era Ignacio. Yo le he respondido que un nombre propio masculino. Y he añadido: 'Mi hermano se llama Ignacio', a lo que otro alumno ha apuntado: 'Seño, entonces se podría decir que Carmen e Ignacio son hermanos, ¿no?'. 'Sí, así es...'.

Douceur.

lunes, 10 de noviembre de 2014

¿Qué le quedaba...?


Cuando llegaba la noche quería no estar en ningún sitio. Quería que ésta pasase rápido para terminar así con sus miedos, sus falsas ilusiones, sus esperanzas en vano... y que llegara otro día. Sin saber por qué, que llegara otro día. Bien para estar más cerca de su fin, más cerca de él, o bien para comprobar que estaría algo más tranquila, más motivada al amanecer. Pero, tristemente, se daba cuenta de que no era así. Todo estaba igual que lo dejó el día anterior: las mismas dudas, las mismas desilusiones, las mismas incertidumbres... 

No sabía qué más hacer, qué más decirse para autoengañarse y crearse irreales sustentos en los que basarse y convencerse de que en ellos encontraría el apoyo suficiente para impulsarse y tirar adelante. Pero se engañaba, nada iba a mejor. ¿Qué le quedaba cuando nada le ayudaba a ver que no volvería a verlo? ¿Qué le quedaba por hacer cuando era consciente de que su vida no tenía sentido así, de esta manera? ¿Cuando todo le suponía un esfuerzo sobrehumano para simplemente nada? ¿Cuando se sentía una molestia, un problema con sus continuos cambios de humor y estados anímicos oscilantes? 

Estaba cansada de luchar, de tirar hacia ningún camino. Le faltaban fuerzas, le flaqueaban las piernas. 

Había perdido la ilusión por tantas cosas... Iba deprisa a cualquier sitio, ya no disfrutaba de largas conversaciones con amigos y familiares. Ya nada era ni iba a ser igual...

En la soledad de sus noches, en la oscuridad de sus pensamientos, en el mar de dudas en el que nadaba para no hundirse y en el que en ocasiones no le importaba hacerlo, se preguntaba hasta cuándo iba a estar así. No le valía ya lo que la gente le decía para ayudarla: tienes que seguir tu vida, no todo va a ser negativo, tienes mucho bonito por descubrir... No se lo creía. No podía más.

Sólo le consolaba las horas en que estaba trabajando. La sonrisa, las preocupaciones y problemas de sus alumnos, el ajetreo de un trabajo en el que intentaba implicarse para no pensar, para no sufrir. Pero era eso, un trabajo, unas horas de una vida llena últimamente de preguntas sin resolver, de ayudas que no eran tal porque no le servían, de planes vacíos de alegría y risas...

Cada día le resultaba más difícil aceptar lo que había sucedido. Cada día que pasaba era más consciente de la realidad y sentía y sufría más la pérdida de este ser tan especial, de este ángel.

Otra Douceur.




jueves, 25 de septiembre de 2014

Papillon

          Desde que se marchó, en cada vuelo de una mariposa, en cada rayo de sol en un día gris, en cada sonrisa así como en cada lágrima, en cada ola del mar, en cada melodía, en cada gota de lluvia, en cada olor, en cada estremecimiento lo veía, lo sentía.

          Quería pensar que, desde su lugar actual, él le ofrecía su luz, su esperanza... Y soñó con una hermosa mariposa que se posaba en su mano mientras paseaba por un verde y brillante prado, con la única compañía de los sonidos de la naturaleza, que tanto le gustaba a él... Se sorprendió al verla ahí, quieta, en paz, en contacto con su cuerpo... Quiso tocarla pero no se dejó, se separó ligeramente, sin alejarse demasiado, queriendo así decirle que aunque no pudiera volver a acariciarlo, él estaba ahí siempre con ella, aun en forma de mariposa en un sueño, tan dulce... 

          "Papillon", "mariposa" en francés, ha sido siempre una de sus palabras preferidas en ese idioma por lo que significaba, la imagen de la palabra en sí y por su sonoridad al pronunciarla. 

        Pensó, entonces, que todo está interrelacionado, todas las vivencias, todas las experiencias tienen en otro ámbito un significado que en ocasiones escapa a nuestro entendimiento cotidiano. Sin embargo, ella lo entendió perfectamente en su ensoñación o, al menos, así quiso verlo. ¿Por qué no? ¿Qué daño le hacía pensar que, a través del frágil pero seductor vuelo de una mariposa, él se manifestaba con ese esperanzador mensaje?

         Con esa mínima pero agradable sensación se despertó y siguió adelante...echándolo de menos, no obstante.

Douceur.




miércoles, 27 de agosto de 2014

LO TENÍAIS TODO...

Hace poco, conversando con una buena amiga murciana, coincidíamos en la idea de que hay muy poca gente capaz de ser empática con los demás y con sus problemas en concreto. Estuvimos hablando de muchas cosas (la distancia es lo que tiene) entre las que salió el tema de la enfermedad y la pérdida de mi hermano. Mi amiga dedicó incondicionalmente un tiempo valioso (cerca de una hora) a escuchar cómo había ido todo; sin prisa alguna y escuchando pacientemente me preguntaba cómo me encontraba, cómo había estado durante todo el proceso, cómo estaba mi familia… Y volviendo al tema de la empatía, intentaba sentirse como me he sentido y me siento yo y me comentaba que debía de ser terrible, que había sido y que tenía que seguir siendo muy fuerte ahora cuando mis padres necesitan verme bien a mí y a mi otro hermano, mi cuñada… Que sus problemas no son problemas al hablar de lo sucedido en mi casa.
Evidentemente estos comentarios no me iban a devolver a mi hermano ni iban a hacerme dejar de sentir el dolor que siento mientras dure el duelo y mientras mi mente me siga traicionando y recordándome los peores momentos. Sin embargo, es de gran consuelo comprobar que existen personas (afortunadamente descubro cada día más) que saben cómo estar ahí, qué deben decir y cómo pueden ayudarte a ver un poco de luz y esperanza cuando las tienes terriblemente perdidas.
Lo que no me sirve en absoluto es recibir comentarios (mi familia o yo directamente) del tipo: “Es que lo teníais todo”. “Por ahí hemos de pasar todos, es ley de vida”. “Mi padre (de 80 y pico años) lo operaron hace poco y se recuperó. Pero yo lo pasé fatal”… Al escribirlo ahora, vuelvo a indignarme y sé que no debería, no me merece la pena, pero no puedo evitarlo…
Eso de que “lo teníais todo”… no termino de entenderlo. ¿Qué es todo? Que yo sepa (a veces me falla la memoria, es cierto) no me han regalado nada y ni me ha tocado en una tómbola al comprar 3 papeletas un euro. Si tengo lo que tengo (no sé si se referirán a mi oficio) es algo que me he trabajado muy duro durante años. Y quien haya pasado por las interinidades me entenderá; entenderá el hecho de dedicar horas y horas al estudio de temarios de 60 y pico temas de 20 páginas cada uno, más casos prácticos…(si son capaces de soltar esas palabras por su boca también serán capaces de multiplicar en este caso), sin saber a ciencia cierta cuánta gente se presentaría, si iban a convocarse oposiciones ese año, rechazando ofertas golosas para irme de viaje o irme simplemente a la playa cuando estaba de interina en Punta Umbría (pica mucho no poder irse a la playa con lo cerca que estaba, teniendo que decir que no a mis compañeras del cole en aquel momento), porque sabía que si me iba a tomar el sol mi planing de estudio semanal se iría a la mierda y ya iría cojeando todo el tiempo. Teniendo que trabajar dos semanas en Puerto Real, luego dos meses en Granada, diez semanas en Castellar (en la sierra de Cazorla sin coche…), hasta poder obtener mi plaza en San Javier. Estar allí 6 años, muy a gusto, pero echando de menos al resto de mi familia y mi tierra. Sin hogar, sin futuro definido, sin poder hacer mi vida porque en ningún caso sabía dónde iba a terminar; teniendo que pagarme los alquileres allá donde iba, acostándome en camas y hospedándome en sitios dignos de ver donde la limpieza e higiene brillaba por su ausencia. Conociendo a gente nueva cada dos por tres, dependiendo de quien pudiera llevarme a tal o tal sitio porque no podía en aquel momento comprarme un vehículo (sólo lo hice cuando gané mi primer sueldo de funcionaria de carrera).
Si esto es tenerlo todo, vale, puedo estar de acuerdo pero que no se queden con la parte que ahora se ve, que se vea todo en su conjunto, que vuelvo a repetir, NO ME HAN REGALADO NADA. Y a mis hermanos igual. Mi hermano mayor abrió el camino, y nosotros dos quisimos seguirlo. Pudimos no hacerlo pero entendimos que el sacrificio merece la pena si se consigue algo que realmente nos llene. Y así hemos hecho. ¿Qué delito hemos cometido? ¿Por qué tiene la vida que llevarse a mi hermano? ¿Porque lo teníamos todo? Mi hermano, como el que más, ha luchado toda su vida por tener lo que tenía. Aguantó en la empresa privada hasta que se dio cuenta de que no era vida lo que estaba llevando como consecuencia de su trabajo y se plantó, no sin pasarlo mal, y dejó su trabajo, sin un duro de indemnización, sin un sueldo a partir de ese momento y se preparó sus oposiciones. Dedicándole el tiempo que le dedicó, separándose de su esposa que también andaba pululando de un sitio a otro hasta que le dieron su plaza definitiva y aún así seguían separados, viéndose sólo los fines de semana. Luchó por un futuro que, injustamente, ahora no tiene. ¿Eso es tenerlo todo? Repito.
No es justo ni entiendo cómo hay gente que puede decir eso y quedarse tan panchos.
Eso de “Por ahí hemos de pasar todos” tampoco entiendo que me lo digan.  Entiendo que tengamos que pasar por ahí, nadie se quedará deambulando cuando llegue nuestro momento. Sin embargo, no es natural que una persona joven se marche antes que personas mayores que tienen su vida hecha y no dependen de nadie porque quizás no han tenido familia y nadie los echará de menos. Así le respondí a la señora que me lo dijo.
Y eso de que un padre haya pasado por una operación de la que ha salido bien y este señor tenga ya una edad más que razonable tampoco lo entiendo. ¿Cómo osa comparar? No tiene derecho a decir eso siquiera. ¿Qué pretendía esta persona? ¿Aliviarme? ¿Ayudarme? ¿Cómo? No lo entiendo, insisto.
Practiquemos la empatía, será mejor. Y si no se sabe, más vale tener la boca cerrada y ayudar con la simple compañía, el silencio, que es más que suficiente. Mi hermano era muy prudente y decía que más valía tener la boca cerrada que abrirla para decir estupideces y dañar a la gente. Por eso también alguno que otro lo tachó de raro… Si eso es una rareza, quiero ser rara como él, y también cariñosa, amable, comprensiva, educada, amiga de mis amigos… como él.
Sé a ciencia cierta que mi hermano no publicaría una entrada como ésta o, mejor dicho, no me dejaría a mí hablar así porque él me diría que no merece la pena, que allá cada cual. Sin embargo, a veces me canso de callarme y aceptar todo lo que la gente nos dice. Permíteme que me desahogue, de vez en cuando lo necesitamos. Hay gente comprensiva que nos entenderá.
Quiero agradecerte a ti, querida Ana (y a muchas otras personas que como tú, durante este tiempo, están demostrando tenernos respeto), que con tu empatía me has inspirado a escribir esta entrada. Sabes que a pesar de la distancia estamos ahí la una para la otra, quizás ahora tú más para mí que yo para ti. Pero especialmente quiero agradecer aquí a esas personas que no han tenido nunca el tacto necesario para hablar con dulzura a sus familiares y hablan fácilmente sin pensar el daño que pueden provocar. Y que, por supuesto, han inspirado esta entrada (habrá que sacar algo positivo…).

Con cariño y muy sincera en esta ocasión, Douceur.

P.D.: esta entrada la escribí hace unas semanas pero no la publiqué. Ahora la releo antes de sacarla y de mis palabras rebosa sobre todo la indignación. Estoy más tranquila, no os preocupéis por mí. El tiempo hace su trabajo, está claro. Sin embargo, es curioso: durante este tiempo en que estaba escrita y no publicada, sigo recibiendo lindezas de ese estilo de personas a quienes no he preguntado su opinión ¡¡ni he pedido consejo!! En fin, así funciona esto...

jueves, 21 de agosto de 2014

VIVIR LA VIDA CON SENTIDO

Sentada en el mismo sitio que disfrutaba cada verano mi hermano, me siento yo ahora y me dispongo a escribir otra entrada.

En el patio de la casa de mis padres siento el calor del verano, noto el olor de los jazmines que tanto agradaba a mi hermano, experimento cómo los recuerdos de un pasado no tan lejano asoman a mi mente y ésta es la culpable de lo que siento ahora. ¿Y qué siento? Que la vida pasa, que las personas pasan, van y vienen, que la vida son dos días y que no es tan complicada como nos la venden. Y si enlazo esta idea con la siguiente, obtengo mi entrada:

         Acabo de terminar un libro titulado “Vivir la vida con sentido” de Victor Küppers que me ha encantado. Me ha gustado por su forma de enfocar la vida, la sociedad en la que vivimos y de cómo podemos gestionarla para sacar el máximo partido a nuestra personalidad. Lo fundamental es la actitud que tomamos frente a las cosas que nos suceden en la vida. Tiene frases como “lo importante es saber qué es lo importante”, “detente y analiza qué estás haciendo con tu vida”, “haz las cosas despacio, disfruta de cada momento”, “somos pollos sin cabeza”… En el libro nos habla de vivir la vida conscientemente, no con el estrés y las prisas que nos invaden a cada momento, sino con la quietud y la calma necesaria para poder apreciar el presente, escuchando a los mayores y a los pequeños.

Nos expone también la falta de valores que existe actualmente. Tal es esa escasez que se sorprende al narrarnos las veces que se sube a un autobús y la gente no saluda, no dice buenos días ni siquiera a la persona que tiene a su lado en el asiento. Le sorprende, como a mí me ha pasado en muchas ocasiones, cuando ve en un semáforo, que en el coche que tiene al lado van un padre y sus dos hijos, cada uno de ellos con unos auriculares, aislados unos de otros en un espacio tan reducido como es un vehículo. No hay comunicación, no hay relaciones sociales tan importantes en el desarrollo de cualquier persona…

         He aprendido mucho con la lectura de este libro al mismo tiempo que he disfrutado de la misma pues utiliza un tono humorístico en algunas ocasiones que facilita aún más la comprensión del contenido.

         He visto reflejado en las palabras de Victor Küppers a la personalidad que tenía mi hermano. Mi hermano bogaba por una sociedad más calmada, más tranquila, donde imperaran las relaciones entre personas cara a cara, no sólo a través de móviles u ordenadores. Un sitio donde el respeto fuera más importante que el descaro o la desvergüenza. Un sitio donde un “gracias” o un “por favor” ocuparan un lugar predominante. Él era así y a través de este libro, regalado por mi otro hermano, se ha establecido un lazo de unión entre los tres, un triángulo perfecto entre los tres hermanos, como igual de perfecta es nuestra relación. 
         Con cariño, Douceur.

domingo, 15 de junio de 2014

Creyó que el dolor le mataría

Creyó que el dolor le mataría
pero un día descubrió
que tanto lo quisiera como no
cada mañana amanecía.

Y aprendió a recibir a las mañanas
como recibe la flor la escarcha fría
cobijando el sufrimiento en su mirada
inventando, sin saberlo, un nuevo día.

Prefirió el dolor al desespero
de lanzar su recuerdo al cruel olvido
y pensó que llenaría con sus sueños
un océano de luz con lo vivido.

Y borró de su mente las distancias
ya jamás quiso saber del tiempo.
Siguió por la vereda caminando
a solas con él y su silencio.

Quisiera retener tu mirada en mi retina
por un instante,
tan fugaz como eterno
tan cercano y distante.

Quisiera asir tu mano, acompañarte
despedirme en la última frontera
para dejarte partir en silencio
sin gesto de despedida.

Guardaré mis besos para ansiarte.
Para pulverizarlos en la luz violeta
de los amaneceres tristes
pero serenos.

(Autor desconocido)

Douceur

miércoles, 11 de junio de 2014

No veía esa luz

Ya no veía esa luz que en muchas ocasiones la había ayudado cuando se sentía abatida o desilusionada. ¿Dónde estaría? ¿Por qué no aparecía ahora que más la necesitaba para iluminar el sendero de la verdad con su ráfaga brillante y esperanzadora?

No la veía aunque la buscara; no la veía aunque le suplicara que fuera en su auxilio. Y ya no sabía a qué agarrarse, a qué acudir o dirigirse porque sus recursos ya le parecían inservibles, inútiles para mantenerla en el equilibrio necesario y seguir adelante con su vida.

Mirara donde mirara, ya casi todo le daba igual. No le daba igual la gente a la que ella importaba y que eran, a su vez, importantes para ella...

Pero sí le daban igual sus aficiones, la comida, el deporte, la música que siempre había estado sonando en su vida, conformando una BSO en cada momento importante de la misma; sí le daban igual sus amigos, las conversaciones que a menudo mantenía con ellos, más o menos banales pero necesarias...

Y, aunque quisiera ser ese árbol que por mucho que el viento azote, intenta mantenerse en pie, últimamente no lo lograba. Encontraba en todo lo que hacía un motivo para desilusionarse y para preguntarse para qué lo hacía, si la vida es un engaño, un sufrimiento continuo y un sitio lleno de hipocresía y falto de comprensión y empatía... 




Douceur

domingo, 4 de mayo de 2014

Querido hermano

Querido hermano.

Quiero escribirte una entrada. Quiero dedicarte unas palabras como si pudiera así hacer que volvieras, que tuviéramos una de esas tantas conversaciones, para que compartiéramos música, para que me enseñaras alguna nueva o me recomendaras la lectura de algún libro que has leído y te ha llenado de alegría el alma.

Te echo de menos tanto... 

Desde aquí, desde el salón de mi casa, contemplando el precioso anochecer que veo desde mi terraza pienso en ti y sé que estás aquí conmigo, escuchando el teclear de mis dedos al escribirte esto, sé que estás aquí experimentando la tristeza que a veces nos inunda a todos el alma y sé también que nos estás ayudando...

Siento tu ayuda en forma de color, en forma de canción que me hiciste conocer, en forma de paisaje, de sonido de pajarillos cantando a lo lejos apaciguando nuestro espíritu...

Sé que, a través de mis ojos, ves lo mismo que veo yo; detrás de mi sonrisa estás tú ayudándome a mantenerla unos segundos más para que su efecto sea mayor si cabe; detrás de una clase a mis alumnos estás tú con tu paciencia y sonrisa sempiterna; a través de un abrazo a mamá o a papá, a nuestras sobrinas, estás tú abrazándolos también; y parecerá una tontería pero para mí es importante sentirte así.

Cada vez que pienso en ti un trocito de bondad me acoge porque todo lo que hiciste, lo que dijiste y lo que has dejado no es más que BONDAD. 

Aunque a veces el dolor me aprisione el pecho e impida ser a mi alma, soy consciente de que no nos dejaste solos. Nos dejaste un inmenso legado de amor, dulzura, prudencia, saber estar... que hace que tu paso por esta vida sea inolvidable y esté cargado de buenos momentos que facilitan el esbozo de una leve pero sincera sonrisa a diario, cuando pienso en ti. 

Te echo de menos tanto...

A pesar de que resulta duro comprender lo incomprendible, por ti seguimos y trataremos de seguir adelante. 

TE QUIERO.

Douceur.


miércoles, 12 de marzo de 2014

Has sido el ELEGIDO

Tengo tanto bueno que decir sobre mi hermano, tanta bondad recogida de sus palabras, sus actos, sus gestos siempre adorables... 

Si estoy retomando el camino de mi vida es porque siento una fuerza interior indescriptible pero al mismo tiempo con la extraña certeza de que se trata de una energía que él me está transmitiendo día a día, minuto a minuto. No dejo de pensar en él y ese pensar se traduce en energía positiva, en pensamientos menos derrotistas y más alentadores en de unos momentos que, no puedo negar, están siendo difíciles y duros. 

Pienso que mi hermano hizo las cosas tan sumamente bien mientras estuvo entre nosotros (bueno, es una forma de hablar, porque sé que sigue estando por aquí) que si no siguiéramos su camino, su enseñanza, le estaríamos faltando al respeto y eso, a ti, querido hermano, no te lo haré. 

No creo en las casualidades de la vida. Sé que las cosas pasan por algo, tienen un motivo por el cual suceden, y de ese modo no creo que fuera casualidad que la canción que más escucho en estos días y dedico a mi hermano, sonara azarosamente justo el día que empiezo a trabajar, en cuanto puse la radio en el coche, haciéndome ver que estás conmigo, que a través de esa canción ("Hey brother" de Avicii) me decías: "Estoy contigo, hermanita y te va a ir bien, ten fuerza y confianza en ti misma". 

Has sido el  elegido para iluminar de manera diferente nuestros caminos a partir de ahora. Vamos a cambiar, sí, pero estoy convencida de que ese cambio se hará conforme a unos ejemplos de vida que nos has marcado porque pensando en ti, esos caminos se irán conformando, se nos irán apareciendo como por arte de magia, con la facilidad con la que hemos vivido contigo. 

Gracias, hermanito, por haber formado, por formar y por seguir formando parte de nuestras vidas.

Con cariño, Douceur.

Por cierto, aprovecho para felicitar a mi mami por su cumpleaños (ya es 12). Esta noche, al hablar con ella, la he notado FELIZ, tal y como se ha descrito ella a sí misma. Ha tenido un buen día al colaborar con personas que no tienen nada para vivir (aportándoles comida, una manta...), animar a una amiga que está pasando por un mal momento, y expresarme que se sentía satisfecha por poder ayudar a esa gente. "Miraba la foto de tu hermano y me sentía feliz, sentía una paz interior, Carmen. Tuve la sensación de que M. Ignacio me decía que lo hiciera, que él lo hubiera hecho igual".

¿Quién opina que no está él echándonos un cable y siendo como siempre ha sido, ejerciendo sus buenas vibraciones sobre nosotros y sobre mi madre en este caso en concreto? ¿Quién me niega que esa felicidad no se la aporta mi hermano? Yo me niego a no verlo. Viéndolo así porque así lo siento y lo experimento, me encuentro bien, siento paz en mi interior.

viernes, 10 de enero de 2014

¿Tu misión? Enriquecer nuestras vidas.

Dicen que cada persona que se pasea por este sendero, por este cruce de caminos al que llamamos vida tiene una misión que cumplir durante y después de su caminar. Dicen también que las personas se marchan cuando su misión ha finalizado.


Tu paso por este camino, querido hermano, aunque demasiado corto, nos ha marcado de por vida. Has pasado sin hacer ruido pero al mismo tiempo, dejando una gran huella y eso es tan difícil… Tú has sido de esas personas cuya misión ha sido ENDULZAR y HACER MÁS FÁCIL LA VIDA de los demás.

Y nos ha marcado por momentos que tú eras capaz de regalarnos llenos de sosiego, armonía, buenas conversaciones,… Tenías el don de acercarte con respeto a los demás, de escuchar con solemne paciencia y dar sabios consejos si te los pedían. Tenías el don de practicar la empatía poniéndote en el lugar del otro, sabiendo ajustar las palabras a cada momento.

Por todas estas y otras muchas cualidades que te han caracterizado desde siempre, nos sentimos afortunados por haber enriquecido nuestras vidas con tu presencia. Una presencia que, aunque no sea física ya, seguimos sintiendo cerca gracias a todos los valores que nos has transmitido y seguimos recordando a diario cuando hablamos de ti.

         GRACIAS por los momentos que nos has regalado; GRACIAS por tu SENCILLEZ; GRACIAS por tu PRUDENCIA; GRACIAS por tu GENEROSIDAD y por tu hermosa SONRISA; GRACIAS, en definitiva, por HACERNOS FELICES a todos, en especial a Pepa, tu esposa, con quien viviste una de las más bonitas historias de amor; GRACIAS a ella también por hacerlo realidad; GRACIAS por querernos y protegernos como lo sigues haciendo.

Con añoranza, con melancolía, con dolor, con tristeza, con amor
Douceur




martes, 7 de enero de 2014

TAMBALEANDO

Tambaleando, oscilando de un lado a otro como un árbol al que azota un fuerte vendaval y no se cae... No se cae pero lo desea en muchas ocasiones porque no entiende la vida sin ti. Así me he quedado con tu partida inesperada, querido hermano. Así nos hemos quedado todos. Y cuando digo "todos" quiero decir todo el mundo que te conocía que, al parecer, es mucho más de lo que imaginábamos.

Y no puedes ni debes protestar; y no puedes ni debes quejarte; y no puedes ni debes... porque aunque lo hagas, él ya no estará. Debes aguantar la patada de la vida y sin paños calientes, seguir adelante. ¿Seguir adelante? ¿Para qué? ¿Todo seguirá igual? ¿Volverás a sonreír? ¿Volverás a tener ilusión? ¿Para qué? Piensas que cuando más tranquila y más agusto te sientes con la vida, ésta te ofrece su cara más amarga y desconsolada, más dolorosa e ilógica, más desagradable y desgarradora.

Dicen que la vida es como una obra de teatro, en la que a veces somos actores y otras, espectadores. En tu caso, desde un punto de vista u otro, has participado de la vida, de nuestra vida, de un modo humilde y cercano, con un paso lento y pausado, con actitud sencilla y en silencio. Sin hacer ruido has dejado una imborrable huella y eso, hermano, es tan difícil... Sin embargo, tú lo has conseguido dándonos un gran ejemplo.

Nos quedamos con el único consuelo (si no me estoy engañando porque no encuentro tan consuelo) de haber vivido unos hermosos años y hacérnoslos también hermosos a nosotros, quienes te han rodeado siempre y te quieren y te querrán.

Desde donde estés, protégenos como siempre lo hiciste y danos fuerzas para seguir adelante en esta vida que nos queda ahora por vivir sin tu preciosa sonrisa, sin tu preciosa compañía, sin tu cariño y saber estar, sin tus sabios consejos y agradables y amenas conversaciones, tantas, hermanito... 

TE ECHO DE MENOS.

Lo sabías siempre... TE QUIERO.

DOUCEUR