lunes, 27 de abril de 2020

Diario de mi reclusión. Día 44. Cicatrices

Bueno, seguimos adelante, un paso más hacia el final de este estado de confinamiento que nos regala con el de hoy cuarenta y cuatro días ya. Parece mentira que llevemos ya este número de jornadas metidos en casa, asumiendo lo inentendible y lo oscuro de esta situación.

Empieza la flexibilización de la cuarentena con la salida a la calle de los más pequeños intentando respetar la norma de los "tres unos": con un adulto, durante una hora y un kilómetro de distancia con respecto a la vivienda. Y ayer fue la primera vez que los peques pudieron disfrutar de este momento bajo la responsabilidad de sus familiares (padre, madre o familiar mayor de edad).

Y, bueno, por lo que hemos podido escuchar y ver en las noticias y por redes sociales, no todo fue como en un principio se pretendía. No se respetaron al 100% los distanciamientos sociales, ni los niños iban acompañados de un solo adulto, ni dejaron de tocarse los unos a los otros como si realmente el virus hubiese dejado de existir de la noche a la mañana. Hoy es el segundo día de salidas de este mismo grupo de población, y las sanciones que se van a llevar a cabo por incumplir las estrictas normas para poder realizar estos paseos van a ser más duras. Porque desde luego que así no, así no vamos bien. Y así no se podrá avanzar en recuperar la "normalidad" de una sociedad bastante castigada ya a todos los niveles por el daño causado por el Covid-19.

A partir del día dos de mayo, dentro del plan de desescalada previsto por nuestros dirigentes, las personas mayores podrán salir a dar un paseo con algún familiar con el que viva, manteniendo las distancias sociales como venimos haciendo este tiempo, y se podrá salir a hacer algo de ejercicio durante una hora. Lo interesante sería que no coincidieran estos tres grupos de población: niños, personas mayores y el resto de adultos haciendo deporte o haciendo uso de las instalaciones deportivas que hay dispuestas en muchos de los parques que conozco por mi zona, cercanos al paseo marítimo. Porque de lo contrario, volveremos a estar casi como al principio de declararse el estado de alarma, allá por el catorce de marzo... Y para determinados grupos sociales esta situación no puede extenderse mucho más allá, sobre todo para grupos sensibles y vulnerables por temas de discapacidad, enfermedades,...

Confiemos en la responsabilidad de cada ciudadano para llevar a cabo las medidas de seguridad establecidas por los expertos, y confiemos en la responsabilidad de los padres, encargados de hacerles cumplir a sus hijos esas mismas medidas al sacarlos a la calle en estas semanas.

Y que sean las menos posibles las cicatrices que este virus nos deje al final...


Hasta mañana.

Douceur

domingo, 26 de abril de 2020

Diario de mi reclusión. Día 43. Momentos

Bueno, vamos terminando una jornada más, la número cuarenta y tres y con ella la sexta semana de confinamiento. ¿Nos quedamos con unos momentos bonitos? Espero conseguirlo con esta entrada.

Desde hace varios años vengo llevando a cabo la tarea de, por la noche (me he dejado muy pocas sin hacerlo), escribir en una libretita destinada a ello el mejor momento del día. Ya sea una charla agradable, un café que me ha sabido a gloria, un comentario ocurrente de alguno de mis alumnos, una sonrisa, una vieja canción que me encanta y he oído azarosamente en la radio, el olor repentino a incienso, unas cuantas palabras amables, una nube en forma de corazón, una foto regalada por alguien especial, o un rayo de luz un día nublado. El momento bonito del día podía adoptar cualquiera de estas formas. Porque todos tenemos momentos de cierta desilusión, apatía o desánimo y frente a ellos, es bueno saber que existen momentos preciosos que nos aportan el aliento necesario para continuar y para darnos cuenta de que en esto consiste la vida. En saber capotear los primeros y dar mayor importancia a los segundos.

No hay día, por muy oscuro que fuera, que no contara con un momento hermoso. Confieso que ha habido noches en que me ha resultado casi imposible sacar ese momento. Pero siempre aparecía, por muy insignificante que fuera, siempre aparecía. Sólo me bastaba recordar a conciencia mi jornada y algún momento acababa difuminándose para poder dejar constancia de él en mi libreta. 

Hace cuestión de un mes, ya estábamos confinadas, escuché a Pablo Motos hablar de esta técnica en su programa. Bueno, la técnica era la misma, la finalidad era la misma también, pero no había que quedarse con un solo momento hermoso del día, ¡sino con cinco! Nos decía que si lográbamos llevar a la práctica esa tarea durante veintiocho días seguidos, acabaríamos incorporando esa costumbre como un hábito más en nuestra vida y nos dejaríamos llevar por lo hermoso que siempre hay a nuestro alrededor. 

Quise llevarlo a cabo porque, "total", me dije, "ya lo vengo haciendo". Aunque he de reconocer que me echó para atrás el que fueran cinco momentos, y más en las circunstancias en las que estamos, privados de relaciones sociales, trabajo, salidas... donde consideré que me costaría más obtenerlos.

Pero como buena géminis que soy (no me propongas un plan porque de un modo u otro trataré de ponerlo en práctica) empecé con este método el día veinticinco de marzo y terminé el veintiuno de abril. Todos y cada uno de esos días he logrado obtener cinco momentos bonitos. Y ahora, que ya no he de hacerlo por escrito, he podido seguir sacando momentos hermosos (no sé si cinco o tres o seis) cada día. E intento que estos momentos tengan más peso que los momentos menos hermosos que también tengo, por supuesto. 

Os invito a que si no conocíais esta sencilla pero efectiva práctica, intentéis llevarla a cabo porque te das cuenta poco a poco de que cambias la perspectiva en la forma de ver las cosas que nos suceden, los problemas que podemos tener a diario, la importancia que le damos a éstos y lo desatendidos que tenemos a esos bonitos momentos que nos suceden a diario. 



Bonita la gente cuando hay calidad. Bonita la gente que no se arrepiente.


Hasta mañana.

Douceur

sábado, 25 de abril de 2020

Diario de mi reclusión. Día 42. Echar de menos

Cuadragésimo segunda jornada de encierro forzoso.

A estas alturas del estado de alarma en el que vivimos actualmente, y en vistas de que al final somos seres de costumbres y terminamos haciéndonos en cierta forma a todos los cambios (forzosos o no), me hago la siguiente pregunta: ¿Qué echaré de menos de estas semanas de confinamiento? Porque al fin y al cabo no nos queda otra que sacar aspectos positivos del mismo si no queremos sucumbir en este día a día.

Lo primero que se me ha venido a la mente ha sido el silencio. Con lo mal que llevo tener que oír sin más remedio determinados ruidos, sé a ciencia cierta que echaré de menos el no escuchar más que lo inevitable. Pero no el provocado por el exceso de tráfico, los cláxones o el vocerío de determinadas personas. 

Otra de las delicias que estoy disfrutando estas semanas y que echaré de menos después es la suerte de compartir desayunos con mi madre no sólo los fines de semana. Y echar nuestras charlitas matutinas mientras nos tomamos nuestras tostadas y nuestros cafés.

El saber que puedes llamar a alguien y encontrarlo en casa o, al menos, sin planes de salir es algo que seguro que cuando pase todo recordaré con cariño.

Odio el fútbol y todo lo que le rodea y por ello estos días estoy disfrutando mucho de no ver nada relacionado con este deporte, ni noticias extensas (la sección de deportes tendría que denominarse fútbol a secas porque los demás deportes brillan por su ausencia) ni partidos retransmitidos por radio. Echaré de menos no ver ni escuchar nada relacionado con este asunto. 

Por contra, extrañaré no escuchar noticias como la que nos decían que a la costa malagueña se han acercado docenas de delfines y en ella también los flamencos han hecho escala en su trayecto migratorio. Algo que disfruto también es ver desde la ventana mi salón a más gaviotas que de costumbre sobrevolando nuestro barrio.

Ojalá se siga manteniendo la distancia social entre las personas en cualquier establecimiento como estamos haciendo ahora. Porque de lo contrario, también será algo que echaré de menos.

Y añoraré el gran número de actos solidarios a los que estamos asistiendo estas semanas. Estaría genial no echarlos de menos pues sería señal de que la solidaridad y la generosidad han venido para quedarse. 

Hasta mañana. 
Douceur 

viernes, 24 de abril de 2020

Diario de mi reclusión. Día 41. Esther Píscore

Como buena aficionada que soy a todo lo que tiene que ver con la lingüística (expresiones hechas, proverbios, metáforas, palíndromos y demás figuras literarias), ayer me entristeció conocer la noticia del fallecimiento de Marcos Mundstock, componente y narrador de las historias tan magistralmente cantadas y contadas por Les Luthiers.

Les Luthiers es ese grupo de músicos y humoristas argentinos que hacen de la palabra y la música un verdadero espectáculo. A ese espectáculo le suman instrumentos musicales clásicos y otros informales elaborados por ellos mismos a partir de elementos de la vida cotidiana. Precisamente a esta característica deben el nombre de Les Luthiers (vocablo francés que significa "creador y reparador de los instrumentos de cuerda"). Son muy conocidos en Argentina pero progresivamente han ido ganándose al público de países de habla hispana, entre ellos el nuestro. Tal ha sido su trayectoria que han recibido numerosos premios entre los cuales destacan el Grammy Latino especial a la Excelencia Musical en 2011; la Orden de Isabel la Católica en 2007 o el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades en 2017 coincidiendo con sus cincuenta años de carrera.

Lo maravilloso de Marcos Mundstock (creador también del compositor musical Johann Sebastian Mastropiero) es que dotaba de un significado especial a las palabras, les confería dobles interpretaciones y les otorgaba un sentido peculiar con las que hacía las delicias de todos sus espectadores. Junto a él, claro, el conjunto del grupo al que pertenecía. Y lo lamenté porque para mí estas personas se convierten en ingenieros y creadores de arte con el lenguaje, maestros de la palabra. Ésta son algunas de sus célebres frases:

Yo conozco todo Shakespeare en inglés. No lo he leído porque no sé inglés, pero lo conozco.

Esto que acabamos de escuchar no solamente es verídico, sino que además es cierto.

Es muy fácil obrar mal y luego arrepentirse. Lo difícil es arrepentirse y luego obrar mal.

Hay que declarar que, si bien "homicida" es el que mata a un hombre, "regicida" el que mata a un rey, la palabra "suicida" no significa, como muchos creen, el que mata a un suizo; no, un "suicida" es aquel que se quita la vida a "sui" mismo.

En la mitología griega, están las musas, que son figuras que propician las artes. Hay muchísimas. Está, por ejemplo, la musa de la limpieza, la gamuza; la musa de los escarabajos, la escara-muza; la musa del queso, la musarela.


No sé si habéis tenido la ocasión de ver o escuchar algunas de sus numerosas obras. Sinceramente sentí mucho no haber podido ir a verlos el año pasado a Sevilla. En cualquier caso, no podía menos que dejar por aquí un par de ellas, dos de mis preferidas, con las que espero paséis un buen rato y os saque la misma carcajada que a tantos millones de personas ha sacado Marcos Mundstock junto con Les Luthiers. 


ESTHER PÍSCORE

LA BELLA Y GRACIOSA MOZA MARCHOSE A LAVAR ROPA.

No sería mal plan volver a ver algunas de sus obras y recordarle así durante este fin de semana.

Descansa ya MAESTRO, junto a otro de los componentes de Les Luthiers, Daniel Rabinovich, que nos dejó en 2015.

Hasta mañana.

Douceur


jueves, 23 de abril de 2020

Diario de mi reclusión. Día 40. Shakespeare, Cervantes, Inca Garcilaso de la Vega

Bueno, pues poco a poco hemos llegado a la jornada número cuarenta en este estado de alarma. Jornada cuyo número da nombre a la cuarentena y se supone que a partir de hoy se termina ésta, ¿no? Dijeron una cuarentena y ya hemos llegado al último día de lo que realmente se entiende como tal. En el sentido estricto del término, es el tiempo que comprende cuarenta días, meses o años (¿cuarenta meses? ¿cuarenta años? No quiero ni imaginar lo que sería una cuarentena de cuarenta meses).

Pero claro, va a ser que no se refiere a esta definición, sino a la que habla del aislamiento preventivo al que se somete por un período de tiempo por razones sanitarias a personas o animales. Claro, ahora sí... Y siendo así, tendremos que respirar hondo y seguir hacia adelante resguardaditos en casa con la esperanza y con la creencia de que todo irá bien al fin y al cabo, pues no queda otra.

En fin, en cualquier caso, la cuestión es que aquí seguimos confinados pero celebrando el Día Mundial del Libro este 23 de abril, como cada año desde que se celebrara la Conferencia General en la Unesco en París en 1995 donde se decidió rendir así un homenaje universal a libros y autores de esas fechas. Se estableció esa fecha para conmemorar que ese mismo día del año 1616 murieron tres escritores universales como son Cervantes, Shakespeare e Inca Garcilaso de la Vega. Aunque existen ciertos bailes de fechas debido a que no se tomaron como referencia los mismos calendarios (para unos fue el calendario juliano y para otros el calendario gregoriano).

Esta tarde terminaré con una lista de frases o citas extraídas de algunos de los libros que he ido leyendo durante varios años de mi vida y que, de un modo u otro, me marcaron. 

Tu vida, desde que empiezas a tener un cierto control sobre ella, es un conjunto de elecciones acertadas o equivocadas, pero elecciones al fin y al cabo (Matilde Asensi, en Iacobus).

Fue el principio de la mejor Navidad de todos los tiempos. Poco de comer. Nada de regalos. Pero había un muñeco de nieve en el sótano (Markus Zusak en La ladrona de libros).

¿No resulta fascinante que los nazis siempre consigan introducir la palabra "libertad" en su propaganda? / No sólo se había convertido en su amante en ese perdido rincón del mundo, sino también en alguien en quien había empezado a confiar. (Stieg Larsson en Los hombres que no amaban a las mujeres).

(...) en reuniones como ésta vienen a nuestra mente pensamientos tristes: el recuerdo del pasado, de la juventud, de los cambios, de rostros desaparecidos a los que echamos en falta esta noche. Nuestro viaje por la vida está jalonado de esos tristes recursos y, si tuviésemos que estar pensando en ellos todo momento, no encontraríamos el valor de acabar nuestra obra entre los vivos (Jorge Molist, en La Reina Oculta).

No es por el aspecto de la cara ni por la presteza del cuerpo por lo que se conoce la fuerza del corazón. / ... extendió las manos hasta tocar el vidrio, sabía que su imagen estaba allí, mirándolo, la imagen lo veía a él, él no veía a la imagen (José Saramago en Ensayo sobre la Ceguera).

Y termino con nuestro querido Don Quijote de la Mancha: La ingratitud es hija de la soberbia / El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho. / No desees y serás el hombre más rico del mundo.

¿Cuáles son vuestras citas o frases preferidas de los libros que hayais leído? Podríais dejar algunas por aquí... Yo os dejo mi escrito de hoy y una rosa en forma de canción aunque sean en el mar para celebrar San Jordi.

ROSAS EN EL MAR. AUTE

Hasta mañana.
Douceur





miércoles, 22 de abril de 2020

Diario de mi reclusión. Día 39. Olor a chocolate

Mi casa en este trigésimo noveno día de confinamiento huele a chocolate. 

¿Cómo recordaremos esta situación que estamos viviendo durante estos días dentro de unos meses? ¿Y dentro de unos años? 

Yo soy de las que piensan que cada experiencia vivida importante (porque lleve asociado un trauma, una desdicha, un momento inmensamente feliz, una buena noticia o una tristeza...) va siempre de la mano de una fotografía, de un aroma, de una música, de unas personas que estuvieron allí en ese momento... 

Habiendo pasado bastantes años ya, aún asocio el olor de un perfume a un determinado momento de mi vida; un paisaje a una determinada persona y un sabor a un viaje realizado hace mucho tiempo ya. Sin embargo, el aroma es el sentido que más me hace viajar a ese momento. De hecho, justo pocos días después de volver de Nepal este agosto pasado (me resistía a volverme a España, tantas fueron las experiencias vividas allí con los cinco sentidos) no podía tomarme aquí en casa el té Massala que me traje de allí porque me trasladaba a cualesquiera de los lugares que visité y la emoción y la melancolía me lo impedían... Misión imposible. De hecho, aún guardo un poco de éste y otros tés que compré allí y me hacen viajar de nuevo, sin moverme de casa, a este gran país de contrastes.

Para mí, que ignoro cómo funcionan las conexiones neuronales y las asociaciones que hace nuestro cerebro, es asombroso, es pura magia ver cómo en milésimas de segundos un olor me enseña una imagen tan nítida y tan real como si se tratara del momento actual, de una persona, de un momento, de una situación vivida anteriormente o de un viaje. Me ha resultado y me sigue resultando fascinante. 

Quizás por eso también dicen que hay que evitar pensar en momentos tristes o difíciles que hayamos sufrido porque el simple recuerdo de esos duros momentos nos generan las mismas sensaciones de pena, aflicción, soledad y pesadumbre que sentíamos en el momento que las vivíamos. 

Volviendo a la pregunta inicial de mi entrada de hoy, yo me pregunto (y creo conocer ya las respuestas) cuáles serán las imágenes que se me vendrán a la mente dentro de unos meses al recordar este estado de crisis mundial, en qué personas pensaré, qué sabores, qué músicas y, por supuesto, qué olores me harán recordar esto. Por lo pronto, el olor de hoy es el del chocolate (sin azúcar, claro) que mi madre ha hecho y que ha impregnado toda la casa como si de un dulce ambientador se tratara.

Pronto los abrazos y los besos, hasta que se calienten los huesos.


Hasta mañana. 

Douceur



martes, 21 de abril de 2020

Diario de mi reclusión. Día 38. Performances

Vamos avanzando en esta cuarentena, vamos avanzando este día treinta y ocho del estado de alarma en nuestro país. 

En esta trigésimo octava jornada de confinamiento, se celebra el día Mundial de la Creatividad y la Innovación, con el que desde el año dos mil uno (partiendo de la idea del diseñador publicitario Marci Segal), se pretende fomentar el pensamiento creativo y la creatividad personal de cada ciudadano a nivel mundial. 

El CAC (Centro de Arte Contemporáneo) de Málaga ha aprovechado este día para animar a la participación en dos performances curiosas cuanto menos por parte de dos artistas que tienen obras en la colección de dicho centro. Son actividades, ambas, que pueden realizarse en casa, en familia, con niños, individualmente, con adolescentes, con personas mayores...

La primera trata sobre la escritura introspectiva para liberar la mente y el cuerpo de ideas, emociones, sensaciones, miedos, fobias, sentimientos... y entender así el arte de escribir como un medio de liberación y de terapia en estos tiempos de coronavirus. Esta performance denominada Write it out es idea de la artista mallorquina Susy Gómez. Y éste que a continuación os dejo es el enlace donde expone cómo podemos participar en esta iniciativa. Merece la pena leerlo y por qué no llevarlo a cabo. 


La segunda performance la propone el artista e investigador catalán Marc Montijano a la que ha llamado El Abrazo y con ella nos ofrece la posibilidad de darnos uno en este tiempo donde se nos ha eliminado de nuestros hábitos más comúnmente utilizados sobre todo en países como el nuestro. ¿Y cómo? Por supuesto un abrazo virtual, pero con ciertas condiciones y requisitos: debes vestirte para la ocasión (vas a dar un primer abrazo después de cinco semanas y pico), elegante y colgando de los brazos varios pares de zapatos o zapatillas simbolizando el camino que debemos andar y que nos espera en adelante, y en pie, brazos abiertos, para entregar nuestro abrazo a las personas que no están cerca o a las que querríamos dar un abrazo en este momento. 


¿Os animáis, como yo, a hacer alguna? 


Hasta mañana.

Douceur.