Bueno, seguimos adelante, un paso más hacia el final de este estado de confinamiento que nos regala con el de hoy cuarenta y cuatro días ya. Parece mentira que llevemos ya este número de jornadas metidos en casa, asumiendo lo inentendible y lo oscuro de esta situación.
Empieza la flexibilización de la cuarentena con la salida a la calle de los más pequeños intentando respetar la norma de los "tres unos": con un adulto, durante una hora y un kilómetro de distancia con respecto a la vivienda. Y ayer fue la primera vez que los peques pudieron disfrutar de este momento bajo la responsabilidad de sus familiares (padre, madre o familiar mayor de edad).
Y, bueno, por lo que hemos podido escuchar y ver en las noticias y por redes sociales, no todo fue como en un principio se pretendía. No se respetaron al 100% los distanciamientos sociales, ni los niños iban acompañados de un solo adulto, ni dejaron de tocarse los unos a los otros como si realmente el virus hubiese dejado de existir de la noche a la mañana. Hoy es el segundo día de salidas de este mismo grupo de población, y las sanciones que se van a llevar a cabo por incumplir las estrictas normas para poder realizar estos paseos van a ser más duras. Porque desde luego que así no, así no vamos bien. Y así no se podrá avanzar en recuperar la "normalidad" de una sociedad bastante castigada ya a todos los niveles por el daño causado por el Covid-19.
A partir del día dos de mayo, dentro del plan de desescalada previsto por nuestros dirigentes, las personas mayores podrán salir a dar un paseo con algún familiar con el que viva, manteniendo las distancias sociales como venimos haciendo este tiempo, y se podrá salir a hacer algo de ejercicio durante una hora. Lo interesante sería que no coincidieran estos tres grupos de población: niños, personas mayores y el resto de adultos haciendo deporte o haciendo uso de las instalaciones deportivas que hay dispuestas en muchos de los parques que conozco por mi zona, cercanos al paseo marítimo. Porque de lo contrario, volveremos a estar casi como al principio de declararse el estado de alarma, allá por el catorce de marzo... Y para determinados grupos sociales esta situación no puede extenderse mucho más allá, sobre todo para grupos sensibles y vulnerables por temas de discapacidad, enfermedades,...
Confiemos en la responsabilidad de cada ciudadano para llevar a cabo las medidas de seguridad establecidas por los expertos, y confiemos en la responsabilidad de los padres, encargados de hacerles cumplir a sus hijos esas mismas medidas al sacarlos a la calle en estas semanas.
Y que sean las menos posibles las cicatrices que este virus nos deje al final...
Hasta mañana.
Douceur
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