sábado, 18 de abril de 2020

Diario de mi reclusión. Día 34. Jaquecas

La jornada de ayer, y escribo en pasado porque mis jaquecas constantes de estos días (especialmente fuerte la de ayer) no me dejan sentarme y teclear en mi rinconcito, no fue muy distinta a las treinta y tres que llevamos confinados. Porque la de ayer, queridos amigos lectores, por si habéis perdido la cuenta, fue la jornada número treinta y cuatro... Y seguimos sumando.

Sin embargo, hoy no quería dejar de escribir unas palabras, aunque sean pocas. Porque me apetece agradecer muy sinceramente a aquellos amigos y amigas que me preguntan si estoy bien cuando no escribo o me retraso en mi cita diaria con mi blog y con mis fieles seguidores. 

Especialmente a ellos (y de manera general a todos) quiero dedicar la canción que María Rozalén ha escrito durante estos días de confinamiento y que me conmovió ayer mientras la escuchaba. 

Somos aves enjauladas con tantas ganas de volar
que olvidamos que en este remanso también se ve la vida pasar.


Hasta luego, si mis migrañas me lo permiten.

Douceur

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