viernes, 10 de abril de 2020

Diario de mi reclusión. Día 27. El Terrible.

Viernes Santo en esta cuarentena que nos obliga a estar encerrados un día más. Y con el de hoy llevamos ya veintisiete.

He pasado así de puntillas por esta Semana Santa atípica que estamos travesando este año porque, confieso, no quería darme cuenta de lo que realmente estamos viviendo y, al mismo tiempo, dejando de vivir en estos siete días de pasión.  

No quiero despedirme de esta semana sin hacer mención al Cristo que la mayoría de los pontanos tenemos como patrón de la localidad. Independientemente de la fe que cada uno le profese, nadie puede negar la belleza del rostro de este Nazareno en el que quedan reflejados el sufrimiento y la expresividad piadosa y humilde que desde que se le conoce le ha caracterizado. Según he leído, esta talla llega a Puente Genil en el año 1622 y con un autor que no se conoce. Sin embargo, hay dos hipótesis sobre su origen. Una apunta a la escuela granadina de Pablo de Rojas y la otra apuesta más por la escuela sevillana del profesor Jerónimo Hernández por contar con unos rasgos más similares a los cristos sevillanos como la fina nariz, entre otros. 

En estos momentos en que nos obligan a dejar de hacer o de compartir y disfrutar actividades, salidas, encuentros que solíamos realizar, es cuando una se da cuenta de cuánto echa de menos todo esto. Sin ir más lejos, no sabía que iba a añorar tanto salir por las calles de mi pueblo y sentir la pasión y la devoción que se respira esta semana por sus calles, con sus gentes, sus aromas, sus marchas procesionales, su ambiente... Y he sido realmente consciente de ello cuando esta mañana he recibido una imagen del citado Cristo (llamado cariñosamente El Terrible por los pontanenses) acompañado por la Diana magistralmente interpretada por la banda de música del Imperio Romano que cada año le acompaña del mismo modo que siempre acompaña a los fieles que amanecen el Viernes Santo con Él. En ese momento no he podido evitar perderme en su mirada, influenciada por estos acordes tan propios de la madrugada del Viernes Santo pontanés. Y bajo esta influencia mística, ligeramente emocionada, he hecho mi plegaria por todas las personas que están sufriendo, de cualquier modo, las terribles consecuencias de esta pandemia. Y también he dado gracias por la salud de todos mis seres queridos en estos momentos. 

Os dejo el enlace de la Diana interpretada este año por los muchos de los componentes de esta banda musical Imperio Romano desde sus casas. Cinco minutos que consiguen erizar la piel de cualquier persona.

DIANA 2020. IMPERIO ROMANO PUENTE GENIL

Además de la fiesta religiosa que supone esta semana, la Semana Santa de mi tierra, Puente Genil, se ha convertido desde hace más de cuatro siglos en una singular (por lo que de especial tiene) manifestación cultural, musical, imaginera, turística, gastronómica...convirtiéndose en una fiesta importante en interés turístico nacional. Espero volver a disfrutarla el año que viene.


Hasta mañana.

Douceur.

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