Hemos llegado a la trigésimo sexta jornada desde que se decretó el estado de alarma en nuestro país, tras dos prórrogas de la cuarentena inicialmente ordenada. Aunque acaba de anunciarse la tercera que nos obliga a seguir con el quédate en casa hasta el próximo diez de mayo.
Ahora también se empieza a estudiar la flexibilización del confinamiento en algunos sectores y a sopesar la idea de dejar salir a la calle a los más pequeños, de manera consciente y adoptando al máximo todas la medidas de protección y de distanciamiento posibles. Y todo lo demás vendrá muy progresivamente. Ahora es cuando nos damos cuenta real de que esta crisis no nos abandonará mañana ni pasado ni el mes que entra; no se va a ir del mismo modo que ha llegado. Porque el Covid-19 ha venido para quedarse. Y no seremos los mismos tras esta crisis.
Confío en que los actos generosos y solidarios que estamos viendo y escuchando estas semanas también hayan llegado para quedarse cuando todo acabe. Estamos viendo cómo se reparte comida a personas sin hogar en distintas partes del territorio español aportando cada vecino algún alimento, recogiéndolo muchos de sus otros vecinos y haciéndoselo llegar a las familias con dificultades económicas o en riesgo de exclusión social. La condonación del alquiler es otra de las iniciativas que se está llevando a cabo por parte de los caseros a los inquilinos que, por circunstancias laborales en las que no reciben ingreso alguno en estas semanas, no pueden hacer frente al pago de la mensualidad. Luego están los médicos y los psicólogos que ofrecen servicios gratuitos ante la incertidumbre, el miedo y la ansiedad que pueden generar en muchas personas la actual situación...
Pero esta tarde de domingo quiero resaltar la noticia que esta mañana escuchaba en la radio y que no sé si conocéis. Kepa Amantegi es un taxista durangarra (de Durango) que ha acompañado en su taxi a una joven estudiante de Erasmus hasta la región italiana del Véneto, algo así como tres mil setecientos kilómetros, de manera totalmente altruista, tras haberse quedado tirada en el aeropuerto de Madrid-Barajas Adolfo Suárez. Tras sopesar cómo podía ayudar a esta joven estudiante y una vez gestionada una serie de permisos por parte de la Ertzaintza, se pusieron en camino.
La alegría de los padres de Giada, así se llama la chica, cuando llegaron a Montebello, al ver a su hija y el saber que había ayudado a una de las personas que están sufriendo de algún modo las consecuencias del coronavirus es lo que más le satisface a Kepa, el joven taxista. El dinero va y viene pero los hechos perduran en el tiempo.
LA CARRERA MÁS SOLIDARIA Y ESPECIAL DE KEPA AMANTEGI
Me ha parecido una hermosa noticia para terminar una semana más de confinamiento.
Me conmueve saber que en momentos de oscuridad, siempre hay personas capaces de brillar con sus valiosos gestos. Si estás nostálgico, dame tu mano y la sostendré, como nos dice Birdy en su canción.
PEOPLE HELP THE PEOPLE
Hasta mañana.
Douceur
Confío en que los actos generosos y solidarios que estamos viendo y escuchando estas semanas también hayan llegado para quedarse cuando todo acabe. Estamos viendo cómo se reparte comida a personas sin hogar en distintas partes del territorio español aportando cada vecino algún alimento, recogiéndolo muchos de sus otros vecinos y haciéndoselo llegar a las familias con dificultades económicas o en riesgo de exclusión social. La condonación del alquiler es otra de las iniciativas que se está llevando a cabo por parte de los caseros a los inquilinos que, por circunstancias laborales en las que no reciben ingreso alguno en estas semanas, no pueden hacer frente al pago de la mensualidad. Luego están los médicos y los psicólogos que ofrecen servicios gratuitos ante la incertidumbre, el miedo y la ansiedad que pueden generar en muchas personas la actual situación...
Pero esta tarde de domingo quiero resaltar la noticia que esta mañana escuchaba en la radio y que no sé si conocéis. Kepa Amantegi es un taxista durangarra (de Durango) que ha acompañado en su taxi a una joven estudiante de Erasmus hasta la región italiana del Véneto, algo así como tres mil setecientos kilómetros, de manera totalmente altruista, tras haberse quedado tirada en el aeropuerto de Madrid-Barajas Adolfo Suárez. Tras sopesar cómo podía ayudar a esta joven estudiante y una vez gestionada una serie de permisos por parte de la Ertzaintza, se pusieron en camino.
La alegría de los padres de Giada, así se llama la chica, cuando llegaron a Montebello, al ver a su hija y el saber que había ayudado a una de las personas que están sufriendo de algún modo las consecuencias del coronavirus es lo que más le satisface a Kepa, el joven taxista. El dinero va y viene pero los hechos perduran en el tiempo.
LA CARRERA MÁS SOLIDARIA Y ESPECIAL DE KEPA AMANTEGI
Me ha parecido una hermosa noticia para terminar una semana más de confinamiento.
Me conmueve saber que en momentos de oscuridad, siempre hay personas capaces de brillar con sus valiosos gestos. Si estás nostálgico, dame tu mano y la sostendré, como nos dice Birdy en su canción.
PEOPLE HELP THE PEOPLE
Hasta mañana.
Douceur
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