Veintiún días de confinamiento. Todos esos ya, ¿somos conscientes del tiempo que llevamos acumulado en cuarentena? Y, ¿somos conscientes realmente del tiempo que nos queda aún, cuando hoy nos anuncian que se alarga dos semanas más, en principio? Fuerza para todos.
Os dejo con un relato, que hacía tiempo que no escribía y que he de agradecer a mi querida Cristina (antes alumna, ahora amiga), que me haya inspirado esta tarde-noche.
"Y volvió a dirigirse a ella, una vez más, como en aquellas otras ocasiones donde no veía más salida que plantearle sus miedos a ella, para preguntarle qué le estaba sucediendo. Tan desencantado estaba, tan aturdido se veía, que recurrir a ella suponía su única manera de encontrar un poco de alivio. Y la Luna, esta vez, lo consoló diciendo que era normal sentirse así, tras caer y tener que ponerse en pie de nuevo. No obstante, también debía ser constante, tenaz, confiado. No importaba cuántas veces. Siempre debía encontrar la fuerza suficiente para volver a levantarse, sacudirse el polvo y seguir seguro de sí mismo, cabeza bien alta. Para ella, eso era la vida.
Pero no era tarea fácil la que le aconsejaba su querida Luna, tan adorada por él, porque estaba cansado de hacer eso mismo una y otra vez. Sin embargo, le sugirió ella, sabes perfectamente que no importa las veces que te caigas y vuelvas a reponerte. Lo importante es que sigas haciéndolo a pesar del dolor y de la desesperación que llegas a sentir porque en el fondo, eres consciente de todos los aprendizajes que realizas cada vez que te encuentras en esa situación. Y de la necesidad de ponerlos en práctica más adelante, para madurar, para crecer. Caer está permitido; levantarte y vivir es obligatorio.
Entendía que esas palabras no podían ser más coherentes y certeras. E interiorizándolas, no con cierta desgana al principio, logró relajar su mente y su cuerpo. Sintiéndose más aliviado, más calmada su alma, se dejó llevar por la suave música que sonaba a lo lejos y terminó cayendo en brazos de Morfeo."
Desde este, mi pequeño rincón, va mi homenaje a un maestro cantautor además de otras muchas cosas que hoy nos ha dejado. Hasta siempre, Luis Eduardo Aute.
Todos estamos de paso por aquí.
Hasta mañana.
Douceur

No hay comentarios:
Publicar un comentario