Bueno, vamos terminando el decimoquinto día de confinamiento. ¿Qué tal lo vais llevando?
Por si os aburrís en una tarde dominical como ésta a la que le han quitado una hora, aquí os dejo unos enigmas con emoticonos del Whatsapp. Tenéis que adivinar qué refrán se esconde detrás de cada secuencia de Emojis.

Y esto ha aparecido así, como quien no quiere la cosa, cuando he estado echando un vistazo a los nuevos refranes que me han surgido a raíz de nuestro confinamiento. Las expresiones y dichos populares han cambiado mientras estamos en casa. En cuanto a refranes he visto algunos como estos:
* Hasta el cuarenta de mayo no te acerques a ningún payo.
* La curiosidad multó a Paco.
* Más vale mascarilla en mano que toserle a un humano.
* A Dios rogando y en tu casa rezando.
* A papel higiénico regalado no le mires la marca.
* Más vale estornudo parado que cien virus volando.
* Aunque la moda se vista de seda, en su casa se queda.
* No hay cuarentena que cien años dure.
* En boca cerrada no entran virus.
* Aunque no vivas en un convento, quédate dentro.
* Todos los caminos conducen a la nevera.
* El que se fue a Sevilla, se ganó una multilla.
* ¿A dónde va Vicente? A ningún lado.
* Santa Rita, Rita, Rita, estate en casa quietecita.
¿Seremos capaces de incorporarlos en nuestro día a día? Es un modo de que las lenguas sigan vivas y vayan evolucionando, como siempre, a pesar de las crisis y pandemias.
Por otro lado, mirad las expresiones y dichos populares que seguro empezaremos a decir y a escuchar en años venideros.
* Vas a saber tú lo que vale un rollo de papel higiénico.
* A tu edad, tus tíos y yo nos pegábamos por tirar la basura.
* Una cuarentena de dos meses tenías que haber pasado tú.
* Ya está el abuelo con batallitas del coronavirus.
* Cuando yo era joven, el que tenía perro era un privilegiado.
* Abuelo, cuéntame otra vez cuando os juntabais en el balcón a aplaudir por las noches.
* Lavarse las manos cuarenta veces. Eso era limpieza.
Confío en haber puesto una sonrisa en vuestra cara, aunque no sean de mi propia cosecha.
Termino mi entrada de hoy con esta canción de ZAZ por aquello de que Si nuestras desnudas manos se juntaran, nuestros millones de corazones unidos, si nuestras voces se unieran, ¿qué inviernos se resistirían?
Y por aquello de que ni el peor de los confinamientos va a cambiar ni un ápice mi amor por este idioma. Sigo encontrando esta lengua una de las más románticas y con la más bonita sonorité de las que conozco. Que levante la mano (o deje algún comentario) quien no se emocione con esta canción. A disfrutarla.
Hasta mañana.
Douceur.
PD. Por cierto, la solución a los refranes en emoji os la dejo mañana. Anotadlas y comparáis después las respuestas. Vaya, por deformación profesional ha salido mi vena docente. Excusez-moi.
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