Decimosexto día de encierro. ¿Qué tal vais?
Ayer tarde, justo cuando me "reunía" con mis vecinos en el balcón en ese aplauso conjunto que se ha convertido ya en cita obligada, una mariposa surgió de la nada para saludarme. Pasó muy cerca de mí, apareciendo por mi izquierda y pasando por delante, alejándose poco a poco alardeando de su etérea belleza natural. No es la primera vez que veo cercanas a nosotras, a nuestra vivienda, mariposas revoloteando. Y no es casualidad. Siempre que ha habido una (o dos) mariposa cerca nunca ha sido una casualidad. Sé que vienen con un mensaje para mí, para nosotras. Y sólo el destinatario conoce ese mensaje y se siente dichoso por ello. En este caso, me siento dichosa por ello.
Creo que pocas personas desconocen a estas alturas mi debilidad por estos insectos y lo que suponen para mí. Podríamos decir que mantengo una relación muy especial con ellas, desde hace unos años principalmente.
De pequeña, desde que empecé a estudiar francés (otra de mis debilidades), ya me gustaba cómo sonaba la palabra mariposa en este idioma. Papillon. Y siempre lo he expresado así a mis alumnos, ya de adulta, al decirles cuál era mi palabra favorita en francés. Y, como digo, desde que empecé a leer sobre ellas a raíz de la pérdida de mi hermano, establecí un vínculo especial con ellas. Un vínculo que me ayuda en momentos de incomprensión ante las injusticias de la vida por la muerte de seres tan queridos, en momentos de tristeza o de melancolía.
Las mariposas que más veces he visto es la mariposa Monarca, anaranjada y tonos marrones. Está catalogada como de las más bellas, de ahí su nombre. Y de las más abundantes. La de ayer y la de estos días atrás, sin embargo, eran distintas. Algo más grandes y de un amarillo claro casi blanco. Parece ser que se la denomina Borboleta amarela. En cualquier caso, ha sido un bonito y especial momento el de ayer.
Este verano, cuando estuve en Nepal, me sorprendí descubriendo mariposas que no había visto por aquí. De tamaño algo mayor, las que más frecuentemente pude ver eran blancas y negras, llamadas Borboleta Escamandro. Aunque también había otras especies igual de especiales algo más pequeñas. Aparecían cuando menos me lo esperaba y me acompañaban durante un buen rato, haciéndome sentir mejor de lo que ya me sentía estando allí.
En mis agradecimientos de hoy, quiero mencionar a María por inspirarme en esta entrada cuando me mandaste ayer esa imagen en movimiento con las distintas especies de mariposas, sabiendo como sabes, que tanto me gustan. A Ángela, compañera de Sevilla, porque fuiste tú quien me ofreció ese primer libro donde se hablaba de las mariposas y empecé a entender lo que en aquel momento era inentendible. Sabes que te estoy muy agradecida por aquel gesto que tanto me ayudó y que me ha venido marcando desde entonces. Gracias igualmente por seguir mi blog. Y finalmente a mi amiga y compañera Salud, quien me ha pedido que hablara hoy de otro tema que no fuera coronavirus. Espero que haya sido de tu gusto.
JUST MY IMAGINATION
Valga esta canción como un pequeño homenaje a su vocalista Dolores O´riordan.
Hasta mañana.
Douceur

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